La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por una operación liderada por Estados Unidos no solo remeció el escenario político regional, sino que también dejó en evidencia una postura homogénea del bloque izquierdista peruano, cuyos principales candidatos presidenciales rechazaron el operativo y coincidieron en un mismo discurso ideológico, pese a militar en organizaciones distintas.
De acuerdo con el cuadro comparativo elaborado por el periodista de El Comercio, Martín Hidalgo, las reacciones de los postulantes de izquierda reflejan un patrón político común que prioriza la condena a Estados Unidos antes que el rechazo a un régimen acusado de corrupción, narcotráfico y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
En primer lugar, Yonhy Lescano, candidato de Cooperación Popular, se manifestó en contra del operativo, afirmando que “si Trump capturó al dictador es una infracción al derecho internacional”, colocando el foco en la legalidad internacional y no en la caída de un régimen autoritario.
Seguidamente, Alfonso López Chau, postulante presidencial de Ahora Nación, condenó “toda intervención militar de un Estado en el territorio de otro”, reforzando una narrativa de soberanía utilizada históricamente para justificar gobiernos autoritarios.
En la misma línea, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, expresó su “total rechazo a la agresión militar e invasión a la soberanía del pueblo venezolano”, apelando a un discurso antiimperialista que omite el colapso institucional y humanitario del chavismo.
A continuación, Ronald Atencio, del partido Venceremos, calificó el hecho como “un ataque del imperialismo al gobierno venezolano”, reafirmando la retórica socialista clásica que responsabiliza a actores externos de crisis provocadas por regímenes ideológicamente afines.
Asimismo, Vladimir Cerrón, líder y candidato presidencial de Perú Libre, expresó “plena solidaridad con el pueblo de Venezuela frente al bombardeo de su capital”, pese a que su proyecto político impulsa una asamblea constituyente y el cambio de Constitución, replicando el mismo modelo que consolidó la dictadura chavista.
Por otro lado, Mesías Guevara, del Partido Morado, sostuvo que la intervención armada de EE. UU. “ha puesto en riesgo la paz regional”, manteniendo una posición ambigua que evita condenar de forma directa al régimen de Maduro.
Finalmente, Mario Vizcarra, candidato de Perú Primero, difundió un comunicado partidario rechazando “cualquier intervención extranjera que ponga en riesgo el orden mundial”, alineándose al bloque izquierdista pese a los cuestionamientos legales que enfrenta su propia candidatura.
Tal como evidencia el cuadro elaborado por El Comercio, estas posturas no son aisladas. Revelan una coincidencia ideológica clara:
la izquierda peruana rechaza con firmeza la acción estadounidense, pero relativiza o silencia la naturaleza dictatorial del régimen venezolano.
Este mismo grupo político que hoy busca el voto ciudadano propone las mismas recetas ya aplicadas en Venezuela:
asamblea constituyente, cambio de Constitución y expansión del poder estatal, un camino que derivó en autoritarismo, pobreza y éxodo masivo.
Más allá del discurso, la reacción ante la captura de Maduro deja al descubierto el verdadero proyecto político de estos candidatos:
no un cambio real para el Perú, sino la repetición de un modelo fracasado en la región.










