La candidata a diputada Andrea Lambruschini, del partido Peruanos por el Perú (PPP), captó la atención durante la campaña electoral al recurrir a una estrategia que recordó a una de las imágenes más emblemáticas de la política peruana. La aspirante promocionó su candidatura exhibiendo el número 14, con el que buscaba ser identificada en la cédula de votación, evocando el estilo que hizo popular la excongresista Susy Díaz.
La escena rápidamente se viralizó en redes sociales y generó una amplia conversación entre usuarios y analistas políticos. Mientras algunos consideraron que se trató de una estrategia de marketing electoral para ganar notoriedad en una campaña altamente competitiva, otros cuestionaron el uso de este tipo de recursos para captar la atención del electorado.
La referencia a Susy Díaz no pasó desapercibida. En la década de 1990, la entonces candidata utilizó una estrategia similar para difundir su número de candidatura, convirtiéndose en uno de los episodios más recordados del marketing político peruano. Desde entonces, diversos postulantes han recurrido a acciones llamativas con el objetivo de posicionar su nombre entre los votantes.
En un contexto donde las redes sociales desempeñan un papel determinante en las campañas electorales, los candidatos buscan diferenciarse mediante estrategias que generen impacto y alcance digital. Fotografías, videos y publicaciones virales se han convertido en herramientas para incrementar la visibilidad de las candidaturas y fortalecer el reconocimiento de sus símbolos y números de votación.
La participación de Andrea Lambruschini se desarrolló en el marco de la campaña para las elecciones generales de 2026, en las que diversas organizaciones políticas apostaron por propuestas y estrategias de comunicación dirigidas a captar la atención del electorado. Su aparición se convirtió en uno de los episodios más comentados de la contienda, generando un intenso debate sobre los límites y la eficacia del marketing político en el Perú.







