El debate sobre la posible infiltración de redes asociadas al Cártel de los Soles en territorio peruano ha encendido las alertas en el marco de la lucha regional contra el narcotráfico. Según el especialista en terrorismo y narcotráfico Pedro Yaranga, no existen pruebas concluyentes de una presencia directa de esta organización venezolana en el país; sin embargo, sí se han identificado conexiones indirectas a través de clanes menores y bandas como El tren de Aragua. Esta situación genera preocupación sobre la seguridad nacional y la necesidad de fortalecer la cooperación internacional frente a amenazas transnacionales.
El Cártel de los Soles fue señalado por el gobierno de Estados Unidos como un grupo criminal liderado por Nicolás Maduro y altos funcionarios venezolanos, acusados de apoyar a organizaciones terroristas y de emplear recursos militares en operaciones ilegales en el mar Caribe. Argentina, Ecuador y Paraguay se han sumado a esta postura, aumentando la presión internacional sobre el régimen venezolano. En este escenario, las miradas se centran en cómo estas redes podrían impactar en Perú y qué respuesta asumirán las autoridades nacionales.
Según Yaranga, la existencia del Cártel de los Soles se remonta a inicios de los años 90, cuando generales de la armada venezolana fueron vinculados a actividades ilícitas. Con el ascenso de Hugo Chávez al poder y luego bajo Nicolás Maduro, el grupo consolidó su estructura, caracterizada por la compra de lealtades dentro de las Fuerzas Armadas. A diferencia de los cárteles mexicanos, no posee una jerarquía rígida, sino que opera con la complicidad de militares y políticos cercanos al poder, quienes permiten el libre trasiego de drogas hacia Europa, México y Estados Unidos mediante el uso de recursos estatales.
En relación a Perú, Yaranga explicó que los informes antidrogas muestran una conexión más estrecha del Cártel de los Soles con Colombia, aunque no descartó que la droga peruana pueda llegar a Venezuela a través de clanes menores. Además, resaltó la colaboración con otros grupos extranjeros como el Cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación. Asimismo, advirtió sobre la fragmentación del Tren de Aragua en pequeñas agrupaciones que continúan operando en Perú, replicando prácticas violentas como el sicariato y el uso de explosivos.
Ante la posibilidad de que Perú declare al Cártel de los Soles como organización terrorista, siguiendo el ejemplo de otros países de la región, Yaranga consideró que la medida tendría un impacto limitado debido a la dispersión de bandas locales que ya imitan a las grandes estructuras criminales. En este sentido, subrayó la urgencia de que el país fortalezca la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal. Finalmente, comentó la propuesta del ministro de Justicia, Eduardo Arana, de reabrir la cárcel de El Frontón como una medida disuasiva, señalando que podría ser más viable en términos de costo-beneficio que construir un nuevo penal en la Amazonía.









