Escribe: Jessi Vila Q.
Una terrible noticia, sobre la situación alimentaria en el Perú, pone en alerta roja la situación de vulnerabilidad alimentaria en nuestro país y, es que, un estudio realizado por la ONG acción reveló que uno de cada dos peruano se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, es decir, uno de cada dos personas en nuestro país no cuenta con los medios para cubrir una alimentación básica.
Ante esta situación el residente de palacio y su círculo de gobernanza no han hecho más que agudizar los problemas que arrastraba el Perú, por la pésima gestión de gobiernos previos y los problemas de corte internacional que azotan la región.
Para los profesionales de salud, que abordamos los problemas desde el campo público, nos queda claro que el paciente es el país y las enfermedades que este padece como la anemia, desnutrición, malnutrición y otros, se abordan de campos macro como son la economía y la política, ya que estos tendrán un impacto directo en las políticas públicas que se usarán para trabajar sobre estos problemas.
Dicho esto, esta gestión no abordó ninguno de los dos frentes, ya que desde el ámbito internacional vemos que no se concreto la compra de urea, insumo que estaba destinado para los agricultores más vulnerables, todo lo contrario, la tercera licitación se vino abajo entre denuncias por parte de la empresa italiana. Desde dentro, solo vemos la repartición de alimentos y bonos han mostrado ser insuficientes ante la inflación y crisis política, ésta última conlleva a la inestabilidad económica y social, por ende, a la inseguridad alimentaria.
Para los escépticos del funcionamiento de nuestro modelo económico, se sugiere que revisen las cifras de los últimos treinta años en materia de seguridad alimentaria en la población. Se puede observar en el último informe de “El costo de la doble carga de la malnutrición. Impacto económico y social en el Perú” como las cifras de desnutrición, anemia y enfermedades relacionadas a una mala calidad nutricional han disminuido a la largo de los últimos años.
Volviendo al estudio de esta ONG, podemos ver que todo lo trabajado por el sector público y privado en los últimos años tendrá una gran caída y, con ello, las cifras de inseguridad alimentaria podrían empezar a subir. Esto es dañino para nuestra población, debido a que, si las cifras de anemia y desnutrición siguen aumentando en nuestros niños, tendremos generaciones de peruanos con problemas de comprensión y falta de aprendizaje, además de problemas de salud relacionados con la malnutrición.
Desde muchos sectores se hace un llamado al privado para apoyar a esta situación crítica, lo que muchos desconocen con este llamado es que muchas empresas ya vienen apoyando las iniciativas para extender ayuda a la población peruana, a pesar de que luego, algunos mal intencionados, tilden al sector empresarial como los malos. Lo cierto es que, tanto el sector privado como los profesionales de salud seguiremos haciendo nuestro mayor esfuerzo, pero, el trabajo no tendrá mayor repercusión si tenemos un gobierno que no genera las bases para una estabilidad y ,menos aún, un crecimiento económico de la población.










