El tiktoker peruano Ángel Ramírez se vio envuelto en una nueva polémica tras ser confrontado en plena transmisión por el dueño de un departamento, quien lo acusó de grabar su propiedad sin autorización. El incidente ocurrió mientras Ramírez realizaba un en vivo en la plataforma Kick junto a la streamer colombiana Laura Zapata. El momento fue captado por los propios seguidores del creador de contenido y rápidamente se viralizó en TikTok y otras redes sociales.
Durante la transmisión, Ángel y su acompañante se encontraban explorando lo que parecía ser un edificio multifamiliar. En un momento, llegaron al patio de una vivienda y luego a la puerta de un departamento. Fue entonces cuando el propietario del inmueble apareció visiblemente molesto. “A mí no me hue***, han grabado mi casa. No pueden grabar mi casa. Voy a denunciar”, reclamó enfáticamente, interrumpiendo la grabación y obligando al equipo a suspender el contenido en vivo.
Posteriormente, Ángel Ramírez retomó la transmisión y explicó lo ocurrido. Reconoció que el dueño de la vivienda estaba alterado porque, según comentó, había sido víctima de un robo recientemente. Ramírez afirmó que le ofreció disculpas y que el conflicto no pasó a mayores. “Le pedimos disculpas, fue un malentendido. Él pensaba que habíamos entrado a su casa. Todo quedó solucionado”, indicó durante el directo.
El tiktoker también admitió que pensó que el lugar era de acceso común. “¿Cómo vas a saber que es una casa? Pensamos que era un ingreso compartido. Salió un clipsazo… todo sea por el show”, dijo entre bromas, intentando restarle importancia a lo sucedido, aunque muchos internautas lo criticaron por minimizar una posible infracción legal.
Cabe recordar que, según el artículo 2 de la Constitución Política del Perú, grabar o fotografiar una propiedad privada sin autorización expresa puede violar el derecho a la intimidad. La difusión de dicho material, sin el consentimiento del propietario, puede acarrear consecuencias legales que van desde sanciones civiles hasta posibles implicancias penales. Este incidente pone en el centro del debate la responsabilidad de los creadores de contenido y la necesidad de respetar los límites legales al grabar en espacios privados.










