El Gobierno de Argentina anunció que se suspenderán las exportaciones de carne vacuna, uno de los motores de su economía, durante un periodo de 30 días con la finalidad de frenar la inflación para que «el mercado interno se ordene».
El índice de precios al consumidor en un país, de por sí inflacionario, se disparó en los últimos 12 meses hasta abril en 46,3%. Solo en este mes, el precio de la carne subió aún más, en 65,3%, dijo el Instituto Argentino de Promoción de la Carne (IPCVA).
Para contener el rápido avance de los precios de este producto, el Ejecutivo anunció la suspensión por 30 días de sus exportaciones, una decisión presentada a la prensa local por el presidente Alberto Fernández como una «medida de emergencia» para «poner en orden el sector, restringir las prácticas especulativas y evitar la evasión fiscal en el comercio exterior».
De inmediato, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, que representa a los productores y empresas agrícolas, declaró un «cese de todas las categorías del comercio de ganado» desde la medianoche del jueves hasta el 28 de mayo.
La medida gubernamental probablemente no habría despertado tal nivel de polémica de no ser porque las ventas externas de carne vacuna son uno de los motores de su economía.
Argentina es el quinto producto y cuarto exportador mundial, después de Brasil, Australia e India. En 2020 sus ventas al exterior, principalmente a China, fueron de 819.000 toneladas, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. A cambio, el país recibió 3.368 millones de dólares.
Pero la carne vacuna no es solamente una de las mayores fuentes de divisas de este país. También es un producto básico en la dieta de los argentinos. De hecho, Argentina es el principal consumidor de este tipo de carne per cápita en el mundo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La ingesta de carne vacuna, no obstante, bajó de 69,3 kilos por persona por año en 2009 a 49,2 kilos en promedio en la actualidad, de acuerdo con la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).
Esta no es la primera vez que la industria agrícola se declara en huelga en protesta por las medidas gubernamentales.
En 2008 se organizó una huelga de cuatro meses cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner, actual vicepresidenta, anunció un plan para aumentar los impuestos a las exportaciones. Pero la tensión disminuyó cuando la iniciativa fue finalmente rechazada por el Congreso.
Fuente: france24.com







