Las declaraciones de Gino Costa sobre el trato a internos peligrosos en el sistema penitenciario generaron polémica luego de una entrevista con el periodista Paolo Benza. El candidato al Senado por Libertad Popular defendió la necesidad de cárceles seguras y regímenes estrictos, pero marcó distancia de cualquier trato degradante hacia los reclusos.
En el diálogo, Costa rechazó que un enfoque duro implique deshumanización. “Tiene que ser cárceles seguras donde los internos se estén incomunicados, pero eso no significa que los tenga que tratar como unos animales”, sostuvo, al referirse a la situación de delincuentes vinculados a sicariato y crimen organizado.
Entrevista con Paolo Benza: el foco del intercambio
La conversación subió de tono cuando Benza cuestionó el énfasis en condiciones de encierro para criminales que han matado por encargo. “Poner en el centro de la discusión el derecho de una persona que ha matado por encargo a vivir no sé, con una hora de patio. Eso no es el centro del debate”, afirmó el periodista.
Ante ello, Costa insistió en que el objetivo de un penal de máxima seguridad es impedir que el interno siga operando. “Vivir encerrado, vivir aislado, sin comunicación exterior, sin capacidad de operar y pagando sus pecados y sus crímenes. Para eso deben ser los penales, sobre todo en relación con gente tan peligrosa y tan violenta”, declaró.
Benza replicó que el paralelo con épocas pasadas no necesariamente aplica a la criminalidad actual, donde capturar a un cabecilla no desarticula por completo una red delictiva. Costa respondió alertando sobre estrategias que, según dijo, resultan contraproducentes. “La estrategia de detenciones masivas, indiscriminadas, no focalizada, no como resultado de un trabajo de inteligencia”, señaló.
El recuerdo del terrorismo y el sistema penitenciario
En otro momento de la entrevista, Costa recordó que el Perú enfrentó a organizaciones como Sendero Luminoso y el MRTA con un régimen penitenciario severo y un sistema de justicia que sostuvo el proceso. “Y los derrotamos con el sistema penitenciario nuestro, con un régimen muy duro, y a través del sistema de justicia”, afirmó.
El periodista insistió en que el fenómeno del sicariato se comporta de manera distinta, con reemplazos rápidos en las estructuras criminales. El intercambio dejó en evidencia dos enfoques: uno que pone énfasis en la operatividad del delito desde prisión y otro que cuestiona la relevancia de debatir condiciones internas frente a la urgencia de reducir la violencia.
Marycarmen Sjoo critica a Gino Costa
Tras la entrevista, Marycarmen Sjoo, de ILAD Media, criticó sin filtros al candidato por su postura. “No, pues sí, claro, claro que podría ser algo posible aquí en el país, pero, pero, no, tampoco no se les puede tratar como animales. Estos pandilleros delincuentes que están encarcelados allá en El Salvador con justa razón. Y que los traigan así de derechitos y que les pongan mano firme, claro que sí. ¿Por qué tenerles pena? Pobrecitos. Entonces el señor Gino Costa estaría, digo yo, de acuerdo con lo que él ha afirmado o lo que él ha declarado en la entrevista con Paolo Benza”, dijo.
Sjoo también vinculó a Costa con decisiones políticas de años anteriores. “Durante el gobierno del señor Alejandro Toledo, Gino Costa fue quien apoyó esta ley que hizo que los terroristas que ya estaban encarcelados (…) fueran liberados. Entonces, ¿qué se le puede pedir?”, afirmó.
Un tema sensible en campaña electoral
Las declaraciones de Gino Costa reactivan un debate sensible en el país: cómo endurecer el control penitenciario frente al crimen organizado sin cruzar límites legales ni vulnerar derechos fundamentales. En un escenario marcado por el avance de la violencia, el tema carcelario se convierte en una bandera recurrente en campaña, con posturas que van desde el “mano dura” hasta propuestas centradas en inteligencia, aislamiento efectivo y control estricto.
En adelante, la discusión no solo se concentrará en cómo deben operar los penales de máxima seguridad, sino también en qué estrategias son realmente efectivas para cortar el mando criminal desde prisión y reducir el impacto del sicariato en las calles.








