Una vez más, Lima se despierta bajo su clásica manta gris, evocando la famosa expresión «cielo color panza de burro». Esta peculiar denominación ha generado curiosidad sobre su origen y ha llevado al Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) a ofrecer explicaciones.
La expresión «cielo color panza de burro» tiene sus raíces en la observación popular y su carácter descriptivo. Según el Senamhi, surgió de la observación del tono grisáceo del vientre de un burro, el cual parece reflejarse en el cielo limeño. Este término, acuñado por el escritor Héctor Velarde Bergmann, captura la monotonía visual del cielo limeño durante gran parte del año.
El cielo gris de Lima no es solo una cuestión poética, sino un fenómeno meteorológico bien estudiado. La peculiar ubicación geográfica de Lima, junto al océano Pacífico y cerca del ecuador, crea condiciones ideales para la formación de nubes bajas y densas. Estas nubes, conocidas como estratos, bloquean la luz solar y dan lugar al famoso cielo gris. La corriente fría de Humboldt y la alta presión atmosférica contribuyen a la persistencia de este fenómeno.
En cuanto al pronóstico del Senamhi para este invierno en Lima, se espera que la ciudad mantenga su tradicional manto gris, aunque con algunas variaciones. Según el último informe, se esperan días menos fríos del 10 al 13 de junio, con temperaturas que podrían sorprender a más de uno.
El cielo gris de Lima ha inspirado una serie de apodos y descripciones poéticas a lo largo de los años, como «Lima la horrible» o «Lima la gris», destacando la falta de sol que caracteriza gran parte del año en la ciudad. A pesar de su falta de sol, el clima limeño sigue siendo motivo de curiosidad y encanto para quienes la habitan y la visitan, recordándoles que están contemplando una parte única del paisaje limeño.









