El conflicto en Medio Oriente escaló dramáticamente este fin de semana tras una contundente operación militar de Estados Unidos sobre tres instalaciones nucleares de Irán, ubicadas en Isfahán, Natanz y Fordo. El presidente Donald Trump confirmó la ofensiva, bautizada como “Operación Martillo de Medianoche”, destacando que se utilizó armamento de alta penetración, como las bombas MOP GBU-57, en lo que fue el primer uso en combate de este tipo de armamento. Según el secretario de Defensa Pete Hegseth, el ataque fue un “éxito aplastante” que ha dejado el programa nuclear iraní “devastado”.
Horas después del bombardeo, Irán respondió con una ofensiva de misiles sobre Israel. Según fuentes militares, al menos 40 misiles fueron lanzados desde territorio iraní, de los cuales 30 lograron impactar zonas del país hebreo como Tel Aviv y Haifa, provocando al menos 16 heridos. La Guardia Revolucionaria iraní también anunció ataques contra el aeropuerto de Ben Gurion y centros de investigación en Israel, en una escalada que pone en vilo a toda la región.
La comunidad internacional ha reaccionado con alarma. Rusia condenó los ataques de Estados Unidos calificándolos de “irresponsables” y exigió el cese inmediato de la agresión. Por su parte, el Ministerio de Exteriores de China expresó una “firme condena” y afirmó que la acción estadounidense “viola la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional”. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió que esta intensificación bélica podría arrastrar al mundo a una guerra de consecuencias irreversibles.
Mientras tanto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señaló que, por el momento, no se ha detectado un aumento de los niveles de radiación en las zonas atacadas. Sin embargo, la preocupación se mantiene alta, especialmente tras reportes de una gran explosión en Bushehr, provincia donde se encuentra la única central nuclear activa de Irán. El Gobierno de los hutíes en Yemen también manifestó su apoyo a Teherán y amenazó con atacar buques estadounidenses en el mar Rojo.
Israel, por su parte, respondió bombardeando aviones iraníes en el aeropuerto de Dezful y destruyendo ocho lanzadores de misiles. La tensión continúa escalando en medio de una guerra que ahora involucra múltiples frentes y actores internacionales, mientras diversas voces piden urgentemente una salida diplomática a un conflicto que amenaza con salirse de control.

En las imágenes de uno de los impactos en la zona de Ness Ziona, al sur de Tel Aviv, se ven edificios residenciales y vehículos dañados.










