Los gobiernos de Chile, Colombia, Venezuela, México, Cuba y Bolivia han expresado su firme rechazo al ataque ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra tres instalaciones nucleares de Irán, realizado el pasado sábado 21 de junio. Coinciden en calificar esta acción como una peligrosa escalada militar que vulnera el derecho internacional y pone en riesgo la estabilidad global. En sus pronunciamientos, exigieron respeto a la Carta de las Naciones Unidas y urgieron a retomar el diálogo diplomático como única vía para evitar una guerra de consecuencias irreversibles.
El presidente Trump anunció el bombardeo de las instalaciones de Natanz, Isfahán y Fordow, afirmando que la operación fue un “gran éxito” y que logró «devastar la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán». En un mensaje televisado desde la Casa Blanca, acompañado de altos funcionarios de su administración, Trump sostuvo que esta acción busca detener la “amenaza nuclear” del “principal patrocinador del terrorismo mundial” y advirtió que, de no lograrse la paz, Estados Unidos continuará con operaciones similares.
Desde América Latina, las reacciones no se hicieron esperar. El presidente de Chile, Gabriel Boric, expresó en redes sociales: “Tener poder no autoriza a utilizarlo vulnerando las reglas que como humanidad nos hemos dado. Exigimos y necesitamos paz”. En la misma línea, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, advirtió que este bombardeo “incendia Medio Oriente” y criticó el uso unilateral de la fuerza, asegurando que Irán no estaba desarrollando armas nucleares, sino un programa de carácter pacífico.
También se pronunciaron los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Cuba y México. Nicolás Maduro calificó la acción militar como una «agresión injustificada» y exigió el cese inmediato de las hostilidades. Luis Arce, presidente de Bolivia, la describió como un “ataque arbitrario”, mientras que el gobierno cubano alertó que esta ofensiva “viola gravemente la Carta de la ONU y arrastra a la humanidad a una crisis de consecuencias irreversibles”. Por su parte, la Cancillería de México hizo un llamado urgente al diálogo y al respeto entre las naciones involucradas.
Con esta postura común, gran parte de América Latina levanta su voz en defensa del derecho internacional, la paz global y la vía diplomática para resolver los conflictos. El ataque estadounidense a Irán ha generado una ola de condenas y preocupación global, mientras el mundo observa con atención el riesgo de una nueva confrontación militar en Medio Oriente.










