Las redes sociales volvieron a arder, esta vez no por un debate técnico sobre el tren Lima–Chosica, sino por un video que mezcla crítica, despecho y humor involuntario. El tiktoker “ichik.lilrich”, decidió elevar la sátira al siguiente nivel y protagonizar un monólogo dramático en el que asegura que jamás, bajo ninguna circunstancia, se subiría al tren impulsado por el alcalde Rafael López Aliaga.
“Me niego a subir al tren de un corrupto. Me niego. ¿Ya? ¿Ok? Estoy esperando a mi chocicano, tranquilo. No me molesten. No voy a pasar por sus obras. No, por ninguna obra. Porque es corrupto”, declara, mientras espera —con fe casi religiosa— la combi perfecta que nunca llega.
La escena continúa con una confesión que envidiaría cualquier guionista del absurdo: “Es más, cuando paso por los peajes, aunque nadie cobre, yo igual dejo mi plata. No voy a renunciar. Lo odio ese chancho, lo odio. Ahí está mi chocicano”.
El video, lejos de ser una crítica seria, se volvió tendencia por su evidente tono satírico y porque muchos usuarios interpretaron la escena como un sketch burlesco dirigido más a los detractores del tren que al propio alcalde. La exageración teatral —cruzada por gritos, convicción moral imaginaria y referencias al “chancho”— convirtió la pieza en un símbolo del humor político made in TikTok.
La respuesta del propio Rafael López Aliaga tampoco se hizo esperar. En un gesto que sorprendió a sus seguidores, el alcalde decidió entrar al juego irónico y comentó el video con una frase que puso la cereza en el pastel digital: “Pero ¿por qué me odias tanto?”
Con esa respuesta, el intercambio dejó de ser polémica y se transformó en una postal de la política peruana versión 2025: un país donde trenes, tiktokers, chocicanos y chanchos metafóricos coexisten en un ecosistema donde la sátira es, muchas veces, la mejor manera de explicar lo inexplicable.
@ichik.lilrich un aplauso para este hater 🤣🤣 #potenciamundial #trenesdeporky #rafaellopezaliaga ♬ sonido original – ichik (lilrich)









