Una entrevista entre la congresista Norma Yarrow y el periodista evangélico Fabricio Escajadillo se convirtió en un duro cruce de posiciones al abordar temas relacionados con diversidad sexual, educación escolar y el rol del Estado en la protección de menores.
Durante el diálogo, el periodista cuestionó a la parlamentaria sobre su postura personal frente a la comunidad LGTB y la Unión Civil, a lo que Yarrow respondió:
“Tú lo que quieres que te diga, si yo soy LGTB, no lo soy. Si estoy a favor de la Unión Civil, no lo estoy”.
Escajadillo aclaró que su preocupación no pasaba por la vida privada de la congresista, sino por las decisiones que podría adoptar desde un eventual cargo público:
“Está muy bien el asunto. ¿De acuerdo? ¿Qué más quieres que te diga? No me interesa si usted es o no es. Lo que me interesa es lo que quiere hacer usted llegando al Ejecutivo pensando como piensa. Eso es lo que me interesa”.
Posteriormente, Yarrow volvió a enfatizar su postura política: “Soy antiagenda 2030, por si acaso”.
El periodista insistió entonces en el impacto que podrían tener los contenidos educativos: “¿Un niño puede ser influenciado hacia la homosexualidad a través de contenidos educativos?”
La congresista respondió: “Yo estoy en contra de que se enseñe en los colegios lo que vi en el Colegio Roosevelt”.
Escajadillo repreguntó si consideraba que el Estado debía intervenir en dichos contenidos: “¿Está usted de acuerdo en que el Estado debe proteger a los niños respecto de contenidos que presenten homosexuales?”
Yarrow fue categórica: “Totalmente. En los libros no tienes por qué presentar nada de eso”.
Durante la entrevista, la parlamentaria también se refirió a su participación en una solicitud para acceder a imágenes de cámaras de seguridad del Congreso, vinculadas a una denuncia ética:
“¿Sabes quién le dio la idea a la pastora Guayo para que saquen las cámaras del Congreso antes de mandar a Ética a Sucel Paredes? Yo y mi hija. Porque teníamos que tener pruebas de que efectivamente se estaba usando a estas personas trans y metiéndolas al baño de hombres o de mujeres donde van niños”.
Finalmente, reafirmó su versión señalando:
“Yo fui la que le dio la idea. Antes de que metamos la denuncia ética, porque la metimos todos, anda y pide las cámaras del Congreso para ver cómo es que esta mujer —a la que calificó como ‘recontra mal de la cabeza’— actuaba. Yo no la odio, no puedo odiar al ser humano, pero discrepo totalmente con la forma en la que usa su opción y cómo, según mi opinión, daña a una institución. Sin embargo, el tema no prosperó en Ética y no se acreditó ninguna responsabilidad”.
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