El presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, presentó este martes su renuncia al cargo, marcando un nuevo episodio en la inestabilidad política que atraviesa el gobierno de Dina Boluarte. La dimisión del premier se conoció horas después de que la mandataria juramentara a tres nuevos ministros en una sorpresiva ceremonia en Palacio de Gobierno.
La renuncia de Adrianzén no fue completamente inesperada. Desde la mañana circulaban versiones sobre su posible salida, especialmente luego de la recomposición del gabinete con los cambios en las carteras de Economía, Interior y Transportes. La presión del Congreso, que evaluaba varias mociones de interpelación y censura contra ministros —incluido el propio Adrianzén—, habría acelerado la decisión.
Este cambio ocurre en medio de una profunda crisis política y de legitimidad para el Ejecutivo. Dina Boluarte enfrenta duras críticas por la falta de transparencia en decisiones gubernamentales, como el polémico aumento de su sueldo y la deficiente respuesta frente a casos de inseguridad como la masacre de 13 mineros en Pataz. La reciente rotación ministerial, que trasladó a Raúl Pérez Reyes del MTC al Ministerio de Economía, ha sido vista por analistas como un intento de reacomodo estratégico del poder.
La renuncia también refleja un creciente desgaste dentro del gabinete y posibles pugnas internas que habrían debilitado la posición del premier. Adrianzén asumió el cargo en medio de un ambiente hostil y nunca logró consolidar una agenda clara ni un respaldo político firme, ni del Congreso ni de la ciudadanía.
Se espera que en las próximas horas, la presidenta Boluarte designe a un nuevo titular de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), en un intento por contener la crisis institucional que amenaza con agravar aún más la fragilidad de su gestión.






