Lejos de la imagen de lucha anticorrupción que por años intentó proyectar el Equipo Especial Lava Jato, uno de sus exintegrantes terminó detenido acusado de actuar como aquello que decía combatir. El exfiscal Henry Amenábar Almonte, mano derecha operativa de José Domingo Pérez, fue intervenido por la PNP en flagrancia tras recibir US$ 3,000 como adelanto de una presunta extorsión a un empresario en un baño de un centro comercial de Miraflores.
De acuerdo con la investigación fiscal, Amenábar habría montado un esquema de presión sistemática que incluía seguimiento previo, análisis del perfil económico de la víctima, intimidación directa y exigencias pecuniarias progresivas. El objetivo: “arreglar” un proceso en la Segunda Fiscalía Corporativa de Miraflores, presuntamente mediante coordinaciones con la fiscal Lina Dorita Loayza Alfaro.
Según la denuncia, el exfiscal exigió: US$ 20,000 en efectivo como pago principal. Una joya de oro, que el agraviado afirma haber entregado. Un iPhone 17 Pro Max, solicitado “para su hija”.
Las conversaciones registradas detallan el supuesto modus operandi de Amenábar. En una primera cita, realizada el 18 de noviembre en un café frente al mar, lanzó la propuesta directa:
“Vamos al punto: ¿Cuánto cree usted que vale que no tenga antecedentes ni problemas judiciales?”.
Luego, mostró haber investigado al empresario:
“Yo le he investigado a usted, usted gana en dólares… Basta mirar su reloj y su teléfono”.
Y aseguró que tenía “llegada” para arreglar el caso con la fiscal involucrada.
Captura tras un mes de grabaciones
La víctima, temiendo por su seguridad, decidió grabar durante semanas los encuentros con el fiscal y coordinó con la Policía y el Ministerio Público. El operativo culminó cuando Amenábar recibió US$ 3,000, parte inicial del monto exigido.
Al momento de ser intervenido, aún lanzó una advertencia:
“Ya vamos a ver”, según consta en el parte policial.
El denunciante dejó constancia escrita de su temor:
“Yo temo por mi vida y la de mi familia… Él me dijo amenazándome: ‘Pagas o problemas’.”
Críticas: ¿corrupción dentro de la cruzada anticorrupción?
El abogado Wilber Medina sostuvo que este hecho no sería aislado, sino evidencia de una práctica sistemática dentro del entorno Lava Jato:
“Esto no es un caso aislado. Esto pertenece a una práctica de este fiscal y, por ende, del equipo especial. Son fiscales corruptos. ¿Con quién iba a compartir los 3 mil dólares?”.
Medina cuestionó que se trate de un caso individual y exhortó a profundizar la investigación:
“El fiscal Reggis Oliver Chávez tiene una oportunidad histórica para destapar la olla de lo que significó el trabajo del Equipo Lava Jato”.
Prisión preventiva y cargo penal
El Poder Judicial dictó ocho meses de prisión preventiva contra Amenábar, quien permanece recluido en el penal Piedras Gordas II, donde ha solicitado protección especial por seguridad.
La Fiscalía lo investiga por el delito de cohecho pasivo propio, cuya pena puede alcanzar hasta 15 años de prisión, agravada por su condición de funcionario encargado de defender la legalidad.
Un golpe a la credibilidad institucional
Este escándalo representa un fuerte impacto para la imagen del sistema de justicia y del propio Equipo Especial Lava Jato, cuyo discurso anticorrupción queda duramente cuestionado cuando uno de sus principales operadores cae acusado de usar el cargo para extorsionar.
Mientras tanto, el denunciante ha solicitado garantías personales ante las amenazas recibidas, y el caso continúa abriendo un debate incómodo: ¿cuántas prácticas similares permanecieron ocultas detrás de la cruzada anticorrupción?






