El candidato presidencial Carlos Espá cuestionó duramente la propuesta de aplicar la pena de muerte en el país, al considerarla una “cortina de humo populista e ineficaz” frente al verdadero problema de la inseguridad ciudadana: la corrupción estructural del sistema penitenciario y judicial.
En declaraciones recientes para el programa Enfrentados, el postulante de Sí Creo sostuvo que la criminalidad no se combate con discursos extremos, sino con decisiones firmes contra la “puerta giratoria” que permite que delincuentes ingresen y salgan de las cárceles con facilidad, convirtiendo los penales en verdaderos “hoteles del crimen”.
Como parte de su propuesta de gobierno, Espá aseguró que, de llegar a la presidencia, logrará una reducción significativa de la delincuencia en los primeros seis meses mediante la construcción de seis penales de máxima seguridad, con capacidad para 200 internos cada uno, sin visitas ni beneficios penitenciarios. Además, planteó el desarraigo inmediato de cabecillas criminales hacia otras regiones del país.
Asimismo, anunció la privatización de los sistemas de videovigilancia en los penales, bajo supervisión internacional, con el objetivo de cortar el control que las organizaciones criminales ejercen desde el interior de las cárceles.
Finalmente, el candidato negó rotundamente estar a favor de la pena de muerte y reiteró que la solución a la inseguridad pasa por enfrentar la corrupción y reformar integralmente el sistema penitenciario, y no por medidas que calificó de meramente electorales.






