La ex presidenta del Consejo de Ministros, Betssy Chávez, acusada por su participación en el fallido golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022 y actualmente refugiada en la Embajada de México en el Perú, reapareció públicamente a través de una publicación en su cuenta oficial de Facebook, aunque sin hacer referencia alguna a su situación legal ni a los procesos que enfrenta ante la justicia peruana.
En su mensaje, la exfuncionaria optó por un tono personal y artístico, compartiendo una imagen en la que aparece junto a una pintura de su autoría. En la publicación, Chávez escribió: “Pintando al óleo. Para mí el acto de dibujar y pintar es la forma de ser plenamente yo, más allá de los reflectores”, marcando distancia del escenario político que la mantiene bajo cuestionamientos judiciales.
Asimismo, destacó su admiración por otros artistas y explicó el proceso creativo de la obra presentada, señalando: “He visto el trabajo maravilloso de diversos artistas, y pues este cuadro que les presento lo hago con muchísimo cariño”.
En otro pasaje de su publicación, Chávez detalló con precisión técnica los materiales y colores empleados en la pintura: “Trabajé en ocre como base, azul prusia y ultramar, los tonos más oscuros que se asemejan al negro son la mezcla de colores primarios para aportarle más vivacidad”.
También describió el tratamiento visual de la obra, indicando: “He trabajado las olas con espátula en blanco titanio. Y en las nubes y rayos de luz en rojo y amarillo cadmio”, para luego añadir que su intención artística fue transmitir dinamismo: “Me interesa transmitir el movimiento que he visto que otros artistas como el maestro Harut Danielyan realizan extraordinariamente”.
El mensaje concluyó con un saludo a sus seguidores: “Excelente fin de semana. Dios derrame mil de bendiciones sobre cada uno de ustedes”.
La publicación generó diversas reacciones en redes sociales, donde usuarios cuestionaron que, mientras permanece bajo protección diplomática extranjera y sin rendir cuentas ante la justicia peruana, la ex premier utilice sus plataformas digitales para proyectar una faceta artística y personal, evitando pronunciarse sobre los hechos políticos que la llevaron a abandonar el cargo y refugiarse en una embajada.
El caso vuelve a poner en debate el contraste entre la responsabilidad política pendiente y el uso de las redes sociales como espacio de narrativa personal, en medio de uno de los episodios más graves de la crisis institucional reciente del país.








