Un hecho triste se reporta en el Asentamiento Humano de Nueva Casuarina en el distrito de San Juan de Lurigancho, donde una decenas de niños por su condición económica, se han visto afectados por la nueva modalidad de recibir sus clases a través de plataformas virtuales.
Los menores no cuentan con la tecnología básica como celulares, computadores ni Internet para ingresar a la página del Ministerio de Educación para recibir sus clases virtuales. Gracias a voluntarios y al comedor Grupo Solidario, pueden aprender algo ante el olvido del gobierno que prometió en mayo que repartiría tablets para los niños de estas condiciones, pero hasta el momento no hay nada.

Luis Javier Maguiña fue quien tomó estas tristes imágenes que muestran el gran entusiasmo de los menores de querer aprender pero no cuentan con las herramientas necesarias para acceder a una educación como todos los demás peruanos.
Si deseas solidarizarte con este caso, puedes comunicarte con Olga Mariela Buitrón al número de celular: 997909845. También puedes hacer una colaboración monetaria a la siguiente cuenta bancaria:
- Cuenta BCP: 19140198148088
- CCI: 00219114019814808851
“Que el estado no se olvide de la educación en los asentamientos humanos”





Autoeducación popular en el Comedor “Grupo Solidario” – SJL 18.10.20
En la parte más alta de San Juan de Lurigancho, se encuentra el asentamiento humano “La Nueva Casuarina”. Por la ruta, existe un comedor llamado “Grupo Solidario” que se autogestiona con las donaciones que reciben de personas solidarias y de los vecinos. Cada día, las encargadas se turnan para que el comedor alimente a más de 150 personas sin incluir a la decena de niñas y niños que por la pandemia han dejado de estudiar. La precariedad económica solo es uno de los muchos factores que limitan su educación.
Durante la pandemia, la formación educativa en los asentamientos humanos es inexistente. No solo los implementos tecnológicos limitan su desarrollo educativo, sino que el obstáculo también se refleja en las herramientas básicas para cualquier estudiante: cuadernos, lápices, pizarras y libros. Son pocas las personas y colectivos autónomos que se solidarizan con decenas de niñas y niños por esta precariedad que involucra como una problemática estructural al Estado peruano.
Por la indiferencia del Gobierno, la alternativa para seguir aprendiendo es la Autoeducación popular. Es la única alternativa para promover la visión crítica y artística en estos tiempos de pandemia. Intercambiar conocimientos resulta milenario y eficaz como metodología de aprendizaje. Otorga valiosos insumos como salida de la crisis e incapacidad del sistema educativo.
Colectivos autónomos de autoeducación popular se han sumado para que esta iniciativa siga adelante. El objetivo trata de que las escuelas libres funcionen como un proyecto de inserción escolar de las niñas y los niños. Las habilidades que han desarrollado artísticamente han tomado una postura política con respecto a las problemáticas en esta pandemia.
“Entre los miembros del asentamiento, hay vecinos solidarios que comparten sus conocimientos a las niñas y los niños para que se autoeduquen a pesar de que no tengan los materiales. Colectivos autónomos de autoeducación se han estado sumando a brindar talleres para que generen una formación más artística y critica. Es una de las mejores iniciativas que ha llegado al asentamiento humano. Solo nos queda esperar por un tiempo para que las niñas y los niños se formen como agentes de cambio”. Estas son palabra de Mariela Buitrón una de las encargadas del comedor “Grupo Solidario” en el asentamiento humano “La Nueva Casuarina”.







