Se llama Diuliana Sánchez Pereira, tiene 28 años y aunque parezca difícil de creer, desde el 30 de enero vive en el área internacional del Aeropuerto Jorge Chávez. Un mes entero viviendo en una sala de embarque.
Diuliana y sus padres llegaron a Perú el 2019 desde Maracaibo, Venezuela. Desde entonces, ha trabajado en el rubro comercial y ha representado diferentes marcas, todo con sus documentos de permanencia en Perú en regla. El 24 de setiembre decidió viajar a Europa con su pareja, por lo que Migraciones le dio un permiso para que saliera del país durante 1 mes.
Cuando estaban recorriendo Italia, ella denuncia que fue víctima de robo y se llevaron su cartera, donde estaba su pasaporte y su permiso de trabajo en Perú. Apenas tuvo su nuevo pasaporte, Diuliana retornó al Perú, pero ya no pudo ingresar.
Por circunstancias ajenas a ella, el permiso de un mes que tenía estaba largamente vencido. Desde el 30 de enero, su nuevo hogar son los asientos de la sala de embarque internacional del Jorge Chávez. 1 mes y nadie se pronuncia sobre el caso Diuliana.
Un Habeas Corpus es la única esperanza que tiene para que pueda ser admitida en Perú y así logre tramitar su nueva condición migratoria. Fuera de cualquier norma, ley o decreto migratori, nadie merece vivir así; sin la posibilidad de que le permitan ingresar ropa, artículos de higiene o medicina. Ahora su vida transcurre en la terminal del Perú.
Fuente: Cuarto Poder










