Escribe: Jessi Vila Q.
Por definición la INDUSTRIALIZACIÓN en un fenómeno que da relación a la capacidad productiva del ser humano y la transformación de los productos. Asimismo, implica un crecimiento económico y social en las poblaciones donde esta se produce. No obstante, también ha sido objeto de iniciativas por parte del sector obrero para una mejor distribución de los beneficios que se obtienen a través de ella.
A lo largo de la historia el ser humano fue adquiriendo conocimientos que lo llevó a ser más eficiente y esa eficiencia alcanzó un punto importante con la primera revolución industrial, la cual se dio en Inglaterra en el siglo XVIII. Luego de ese suceso, las crisis y conflictos, como la primera guerra mundial, impulsaron ese fenómeno en el siglo XX y XXI. A la fecha, algunas economías experimentan la cuarta revolución, una que esta fuertemente relacionada con la tecnología, la optimización procesos y la mejora continua en la formación personal.
En el caso de Latinoamérica se puede apreciar cuatro modelos económicos que fueron puestos a prueba a lo largo de su historia. La era colonial propició del desarrollo del capitalismo mercantilista. Para fines del siglo VVIII se intentó un capitalismo liberal, el cual tomó una mejor firma a mediados del siglo XIX, se caracterizó por las exportaciones. Luego entro el modelo desarrollista con un enfoque en el mercado interno. Finalmente, desde la década de los noventa se tiene un modelo que estaría mas enfocado en los mercados externos, algunos lo han denominado el neoliberal.
En el Perú, el desarrollo industrial tuvo un comportamiento parecido, se puede apreciar el comportamiento desde la época colonial. No obstante, este país ha estado en múltiples ocasiones bajo modelos de izquierda, los cuales apostaron por el manejo de la economía y la industrialización. Eso trajo como consecuencia periodos en donde la economía decreció, la industrialización no se aplicó de manera exitosa y aumentó los niveles de pobreza, anemia y desnutrición en la población. El ejemplo más claro lo encontramos en el gobierno de Velasco.
Desde el cambio de constitución en el año 1993 la economía peruana y la industrialización trajeron mejoras en la economía y una reducción significativa en las tasas pobreza, de anemia y desnutrición en la población. El modelo que actualmente rige es de una economía social de mercado y es uno que permite la iniciativa privada y faculta al estado para intervenir únicamente cuando sea necesario. Esta combinación es importante para la generación de oportunidades en la población mas vulnerable y los gobiernos reafirmaron este manejo en diversas ocasiones. Incluso, el cuestionado gobierno de Pedro Castillo se manifestó en la misma línea mediante el decreto supremo Minagri 004, documento en el cual se puede apreciar que mediante los objetivos primarios del gobierno, se busca generar un nivel de integración vertical y reducir la cantidad de productores agrarios en nivel de subsistencia. Todo ello sólo puede llevarse a cabo mediante proyectos de inversión e industrialización.
No olvidemos que desde la campaña electoral el señor Castillo busca el cambio de la carta magna con el objetivo de darle mayor poder al gobierno sobre el manejo de los recursos naturales. Lamentablemente, éste y los gobiernos previos han demostrado una pésima gestión en cuando actividades industriales se refiere. Como ejemplo tenemos a la empresa con manejo estatal, “Petroperú”, una empresa cuya existencia solo es posible gracias a la constante inversión de los gobiernos de turno. Esta semana una importante agencia calificadora de riesgos puso por segundo año consecutivo a esta empresa en una categoría de perdida.
La función del estado no es la empresarial, sobre todo las relacionadas a la industrialización. Aun así, el congresista Bermejo, un importante aliado de Castillo, viene insistiendo en una reforma constitucional, una que permitiría que el estado pueda participar en las actividades empresariales de los recursos naturales, bajo el pretexto de la industrialización. El Congreso de la República debe prestar especial atención a estas aspiraciones, puesto que, pretenden hacerlo modificando los artículos 58, 59 y 60 del capitulo económico.
Quiero cerrar esta columna expresando mi profunda preocupación por las ganas desmedidas que tiene la izquierda por hacerse del manejo de los recursos naturales. Si comparamos la gestión que vienen haciendo las empresas mineras versus las informales podemos ver la casi ausencia del estado en impulsar la formalización y detener la minería ilegal. En nuestro país mas del 70% de empresas son informales, eso deja en evidencia que el sector minero es quien más recursos aporta al estado, entre impuestos y otras prestaciones. ¿Acaso este gobierno cuya frase es “siempre con el pueblo” no ha pensado en promover la industrialización de la agricultura y otros sectores con los cuales se comprometió? La industrialización de la agricultura traería un mejor margen de ganancia y el desarrollo de productos que beneficiarían a la población, por poner un ejemplo. No obstante, eso requiere de inversión y no expropiación. La elección de la próxima mesa directiva en el congreso será de vital importancia para cerrarle el paso a las ambiciones de la izquierda.










