Un trágico y polémico hecho ocurrió en Choluteca, Honduras, donde un padre de familia disparó tres veces contra un presunto sicario que había atacado a sus dos hijas, Fabiola Montenegro (23) y Darlenis Montenegro Tercero (29), así como al esposo de una de ellas, Edwin David Osorio (35). El ataque ocurrió mientras las víctimas se desplazaban en un vehículo por la salida a Santa Ana, en la localidad de Yusguare. Todos los heridos permanecen hospitalizados en condición reservada.
El dramático momento fue captado en video y se viralizó rápidamente en redes sociales. En las imágenes se observa a José Heriberto Montenegro, padre de las jóvenes, enfrentando al presunto atacante tras el atentado y disparándole en tres ocasiones. Según testigos, Montenegro creyó que una de sus hijas había fallecido en el ataque, lo que provocó su reacción inmediata. “Mató a mis hijas, no ve cómo las dejó”, gritó el hombre al momento de ser detenido por las autoridades.
El presunto sicario, de 25 años, fue trasladado en estado crítico al Hospital General del Sur, donde falleció el martes 24 de junio a las 3:50 p.m., según confirmaron fuentes médicas. Personal de Medicina Forense realizó el levantamiento del cadáver y lo trasladó a la morgue de la capital bajo resguardo policial. Las autoridades aún no han revelado la identidad del fallecido, pero se investiga si tenía vínculos con organizaciones criminales.
José Heriberto Montenegro fue detenido por la Policía Nacional y presentado en audiencia inicial en los juzgados de Choluteca el miércoles 25 de junio. Según informó el diario La Prensa de Honduras, el padre recibió arresto domiciliario mientras se continúa investigando el caso. La comunidad permanece dividida entre quienes lo consideran un padre desesperado que actuó en defensa de sus hijas, y quienes creen que debe enfrentar la justicia.
La Policía hondureña continúa investigando tanto el atentado contra la familia Montenegro como la reacción del padre, con el objetivo de esclarecer los móviles del ataque y determinar si existe una red delictiva detrás de los agresores. El caso ha generado un fuerte debate sobre la justicia por mano propia, la inseguridad ciudadana y la capacidad del Estado para garantizar protección a las víctimas de violencia.










