En un intento por evitar una escalada mayor en su conflicto con Israel, Irán ha recurrido a los países europeos como potenciales mediadores. El canciller iraní, Abbas Araghchi, sostuvo una reunión en Ginebra con sus homólogos de Francia, Alemania, Reino Unido y con la responsable de Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, con el objetivo de discutir el futuro del programa nuclear iraní y las condiciones para retomar una vía diplomática.
Durante el encuentro, Irán mostró su disposición a mantener el diálogo con las potencias europeas, pero reiteró su negativa a dialogar con Estados Unidos mientras la administración de Donald Trump continúe respaldando las operaciones militares de Israel en suelo iraní. El canciller Araghchi fue enfático: “La diplomacia es posible, pero solo si se detiene la agresión y los responsables rinden cuentas”. El contexto de las reuniones está marcado por las recientes tensiones luego de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asegurara que Teherán está a punto de desarrollar un arma nuclear.
Las potencias europeas, por su parte, trazaron líneas claras: Irán debe renunciar al enriquecimiento de uranio con fines militares. El ministro alemán Johann Wadephul exigió como condición para avanzar en el diálogo que “Teherán descarte cualquier intento de fabricar armas nucleares”. Desde Londres, el canciller David Lammy reafirmó esa postura, dejando abierta la posibilidad de apoyar un uso pacífico del programa nuclear iraní, pero subrayando que “el enriquecimiento cero es el punto de partida”.
En paralelo, el canciller iraní intervino ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, también en Ginebra, donde reafirmó el derecho de Irán a defender su integridad territorial. “Tenemos la tarea y la determinación de proteger nuestra soberanía con toda la fuerza. Así lo reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas”, declaró, mientras medios estatales destacaban su llamado a frenar la «agresión bárbara» israelí.
El representante francés, Jean Noël Barrot, señaló que la reunión con Irán permitió abordar asuntos que antes estaban fuera de la agenda y destacó la apertura de Araghchi a seguir conversando. Además, advirtió que una ofensiva de Israel para intentar cambiar el régimen iraní sería un error histórico, comparándola con intervenciones pasadas en Afganistán, Irak o Libia, que dejaron consecuencias devastadoras.
Este renovado canal de diálogo con Europa podría ser clave en un momento donde la región vive una tensión creciente, aunque persisten obstáculos críticos como la negativa iraní a sentarse con Washington y la desconfianza internacional en torno a su programa nuclear.










