El expresidente de Estados Unidos y actual candidato republicano, Donald Trump, ha generado polémica tras declarar que evalúa la posibilidad de deportar a Elon Musk, el empresario de origen sudafricano nacionalizado estadounidense en 2002. En una entrevista realizada fuera de la Casa Blanca, Trump fue consultado sobre su relación con Musk, a lo que respondió: “Tendremos que revisarlo”, dejando abierta la posibilidad de una medida que ha sido calificada como extrema e inconstitucional por expertos.
Esta declaración marca un nuevo punto de tensión entre ambos personajes, quienes fueron aliados durante la campaña presidencial de 2024. Ahora distanciados, Trump ha criticado duramente a Musk, acusándolo de beneficiarse de millonarios subsidios estatales durante años. En una reciente publicación en Truth Social, el republicano aseguró que Musk “ha recibido más que cualquier otra persona en la historia” y que, sin esos recursos, sus empresas habrían fracasado. Incluso insinuó que, de no ser por ese apoyo, el magnate tendría que haber regresado a Sudáfrica.
La respuesta de Elon Musk no se hizo esperar. Desde su cuenta en X (antes Twitter), el CEO de Tesla y SpaceX respondió sin mencionar directamente la amenaza de deportación, pero sí apuntó contra la postura del exmandatario. “Abuso de poder”, escribió, en alusión a los recortes fiscales propuestos por Trump y la contradicción con su discurso antiinmigración. Musk también dejó abierta una encuesta a sus seguidores con la pregunta: “¿Debería permitirse eso?”, desatando un amplio debate en redes.
Legalmente, la deportación de Elon Musk es altamente improbable. Según las leyes de inmigración de Estados Unidos, un ciudadano naturalizado no puede ser expulsado del país a menos que se demuestre que obtuvo su ciudadanía mediante fraude o tergiversación intencional, lo cual requiere un proceso judicial complejo y prolongado. Musk obtuvo la nacionalidad estadounidense en 2002 tras cumplir con todos los requisitos legales.
En medio de esta nueva confrontación, Musk ha insinuado la posibilidad de formar un nuevo partido político. En sus últimas declaraciones, criticó el “gasto demencial” del Gobierno y aseguró que Estados Unidos necesita una fuerza política que represente verdaderamente a los ciudadanos. Esta creciente disputa entre dos de las figuras más influyentes del país podría tener consecuencias políticas significativas de cara a las elecciones presidenciales de 2028.









