El gobierno de China ha lanzado una clara advertencia a la administración de Donald Trump: no aceptarán ningún acuerdo comercial con Estados Unidos que contravenga sus intereses económicos. Según un portavoz del Ministerio de Comercio chino (MOFCOM), citado por el medio estatal Global Times, Pekín está dispuesto a resistir cualquier propuesta que considere injusta o perjudicial, reafirmando su compromiso de “salvaguardar sus legítimos derechos e intereses”.
Esta postura firme llega pocos días antes del 9 de julio, fecha en la que Trump espera concretar acuerdos con los países involucrados en disputas comerciales, incluida China. Si bien en las últimas semanas se habló de avances, el mensaje de Pekín podría endurecer el proceso de negociación, sobre todo en un contexto marcado por una prolongada guerra arancelaria iniciada durante el primer mandato del exmandatario republicano.
Desde abril, Estados Unidos ha aplicado nuevos aranceles contra productos chinos, lo que el Ministerio de Comercio de China califica como un acto de intimidación económica que perturba el orden comercial internacional. En ese sentido, el gigante asiático exige que las diferencias se resuelvan mediante consultas equitativas y con respeto a las normas internacionales que rigen el comercio global. “Nos oponemos firmemente a las medidas unilaterales y llamamos a preservar la justicia y la equidad en el sistema multilateral”, afirmó el vocero del MOFCOM.
Uno de los elementos más estratégicos en esta disputa comercial es el dominio de China sobre las llamadas “tierras raras”, minerales esenciales para la industria tecnológica y de defensa. Pekín controla hasta el 99% del suministro global de tierras raras pesadas, lo que le otorga una ventaja significativa en las negociaciones. Esta capacidad ha sido usada en varias ocasiones como instrumento de presión, incluso suspendiendo temporalmente exportaciones a países como Estados Unidos.
Ante esta realidad, la administración Trump ha buscado alternativas a través de subsidios y acuerdos con naciones como Canadá y Brasil, pero los expertos coinciden en que desarrollar independencia tecnológica tomará años. Mientras tanto, China mantiene su posición firme, sabiendo que su peso en las cadenas globales de suministro sigue siendo crucial en cualquier acuerdo comercial futuro.










