La exvedette y figura de “Risas y Salsa”, Mónica Adaro, ha vuelto a ser tendencia… pero no precisamente por un regreso triunfal a la televisión, sino por el tsunami de comentarios que ha desatado su más reciente aparición en redes sociales. Algunos aún intentan procesarlo: “¿Quién es? ¿En serio es Mónica Adaro?”
La actriz, recordada por su participación en el programa humorístico de los 90, fue vista en un video que se viralizó rápidamente, donde se muestra en su nueva vida en Estados Unidos. La sorpresa no fue por su cambio de residencia ni por su nueva profesión, sino porque, según los internautas, ni la reconocen.
Los comentarios no se hicieron esperar:
“¿No jodas, es Mónica Adaro? Ni el rastro de lo que fue. Ella era bien bonita”, escribió un usuario confundido entre la nostalgia y el trauma visual.
“K rápido envejeció, es otra. ¡Qué miedo!”, comentó otro, dejando claro que el paso del tiempo no perdona, pero en este caso, aparentemente, arrasó.
“Pensé que era doña Martita”, exclamó un seguidor, confundiendo a la exvedette con algún personaje de comedia o con su vecina.
“Esa mujer era muy rica… y en esos tiempos ya ejercía la profesión más antigua del mundo”, soltó otro usuario que claramente no tenía pelos en la lengua (ni filtros en el teclado).
“Se ve muy ancestral”, dijo alguien más, quizás buscando una forma elegante de decir “parece la abuelita del tiempo”.
Por si fuera poco, también se lanzaron reflexiones filosóficas del tipo: “Cómo le pasaron los años a esta señora”, como si el tiempo no pasara por el resto de los mortales.
Lo cierto es que Mónica Adaro, como todos los seres humanos, ha cambiado. Pero en el Perú de las redes sociales, eso se paga caro. Más aún si tu rostro ya no encaja con el recuerdo noventero y pixelado que algunos conservan en su memoria.
Mientras tanto, en EE.UU., Mónica continúa con su vida lejos del ojo público y probablemente sin imaginar que una simple aparición bastaría para que los internautas desempolven sus mejores (o peores) frases.
¿La moraleja? En las redes nadie envejece… al menos que seas figura del pasado. Y si apareces con otro look, prepárate: el archivo nacional de la nostalgia está lleno de jueces sin toga… pero con Wi-Fi.









