El pasado sábado 9 de agosto, la nieta del líder de Alianza para el Progreso, César Acuña, celebró su fiesta de quince años con un despliegue que, según el programa Magaly TV, La Firme, habría costado alrededor de 600 mil soles. El evento se realizó en el Jockey Club del Perú y fue calificado como uno de los más fastuosos de los últimos tiempos, con una producción de lujo que incluyó artistas internacionales, tecnología de última generación y una decoración digna de una película.
La celebración fue organizada durante seis meses y tuvo lugar en la zona Jardines Oeste del Jockey Club, cuyo alquiler costó 21 mil soles. La entrada al evento fue un túnel cubierto por 60 mil rosas, mientras que el área principal estaba equipada con una pista de baile en forma de ojiva, 230 metros cuadrados de pantallas LED, 52 lámparas kinetic, espejos móviles y una barra central de 12 metros. El montaje duró 15 días continuos, y el diseño estuvo a cargo del reconocido productor Efraín Salas.
Uno de los puntos más llamativos fue la presencia del reguetonero puertorriqueño Lunay, quien habría cobrado unos 30 mil dólares por su presentación, sin contar los gastos de viaje y estadía de su staff de 14 personas. También se presentó La Charanga Habanera, elevando aún más el nivel de la noche. La torta de la cumpleañera, de casi dos metros de altura y decorada con flores de azúcar, pan de oro y peonías, tuvo un valor estimado entre 15 y 20 mil soles.
Durante el reportaje, la conductora Magaly Medina aseguró que la cifra de 600 mil soles podría incluso quedarse corta. “Solo en estructuras, escenografía y luces se gastaron cerca de 300 mil soles. Esta fiesta podría haber costado tranquilamente medio millón de dólares”, afirmó, destacando que este evento ha elevado el estándar de las celebraciones de quince años en el país.
“Cuando hay plata como cancha, se hacen los sueños realidad”, ironizó Medina, recordando la conocida frase del propio César Acuña. Para ella, este tipo de eventos solo podrían ser superados por otro miembro de la familia Acuña. En redes sociales, la fiesta se volvió tendencia, generando tanto admiración por el despliegue como cuestionamientos sobre el uso de recursos en una familia vinculada a la política.









