El líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, reapareció en el escenario político con la difusión de su Plan de Gobierno “Por la revancha del pueblo 2026-2031”, en el que vuelve a colocar como eje central la asamblea constituyente y la elaboración de una nueva Constitución, fórmula que ha marcado históricamente el discurso de la izquierda radical en el Perú.
“Nuestro plan de gobierno es el pensamiento ideológico, político y programático de nuestro partido”, señaló Cerrón al iniciar su pronunciamiento.
Cerrón sostuvo que su nueva propuesta recoge las lecciones dejadas por la llegada de la izquierda al poder en 2021 y su salida en 2022, así como la experiencia parlamentaria de Perú Libre, la cual —según indicó— permitió comprender el funcionamiento interno del Estado y los poderes que lo condicionan.
“La llegada de la izquierda peruana al gobierno el año 2021 y su interrupción abrupta el año 2022 nos dejaron lecciones que necesariamente debemos incorporar en nuestro nuevo programa”, afirmó.
Desde una visión ideológica clásica, el exgobernador de Junín plantea que el Perú se estructura sobre una lucha de clases permanente, donde una mayoría productiva carece de poder frente a una minoría que concentra los recursos económicos y políticos.
“Se trata de una lucha permanente e irreconciliable de la clase popular contra otra clase que es minoritaria, improductiva, pero que concentra todo el poder”, expresó.
En ese contexto, Cerrón aseguró que Perú Libre nació para poner fin a la pobreza, la explotación y la desigualdad, rechazando la idea de que estos problemas sean inevitables en el país.
“Nos resistimos a aceptar que la pobreza, la explotación, la injusticia, la corrupción y la falta de oportunidades sean el destino final de nuestro país”, manifestó.
El líder de Perú Libre también arremetió contra lo que denominó una “izquierda caviar”, a la que acusó de simular oposición mientras —según su versión— justifica el modelo capitalista y responde a intereses externos.
“Esta izquierda domesticada, financiada por intereses externos, simula ser representante del pueblo mientras maquilla el horror del capitalismo”, sostuvo.
Cerrón reafirmó su respaldo a regímenes socialistas de la región y criticó a sectores de izquierda que condenan a Cuba, Venezuela o Nicaragua, pero —según dijo— guardan silencio frente al imperialismo.
“Esta falsa oposición jamás se pronuncia contra el imperialismo yanqui ni condena a Israel por el genocidio palestino”, afirmó.
Uno de los ejes centrales del plan es la crítica al modelo neoliberal, al que responsabiliza de la privatización de empresas estratégicas, la precarización laboral y el aumento de la desigualdad social.
“El neoliberalismo destruyó la industria peruana, precarizó el empleo y amplió la desigualdad”, señaló.
Como alternativa, plantea una transición hacia una “economía popular con mercados”, donde el Estado recupere facultades clave para intervenir en sectores estratégicos.
“Corresponde una transición de una economía neoliberal a una economía popular con mercados”, indicó.
Para concretar ese cambio, Cerrón insiste en la necesidad de revisar contratos ley, nacionalizar recursos estratégicos y combatir monopolios, medidas que —según él— solo pueden ejecutarse mediante un cambio constitucional.
“Para todo ello necesitamos una asamblea constituyente”, afirmó.
El líder de Perú Libre remarcó que dicha asamblea debe concluir en una nueva Constitución, con el objetivo de alcanzar soberanía política, económica y cultural.
“Esta debe concluir en una nueva Constitución para conducirnos a ser un país políticamente libre y económicamente satisfecho”, expresó.
Finalmente, Cerrón sostuvo que el cambio no depende exclusivamente de líderes o partidos, sino de la acción organizada del pueblo, al que llamó a asumir un rol protagónico en la transformación del país.
“El cambio no lo hace el presidente ni el partido, sino el pueblo haciendo su propia revolución”, concluyó.