El candidato presidencial de la ultraizquierda Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, ha generado polémica tras anunciar su intención de utilizar los más de 90 mil millones de dólares en reservas internacionales, bajo un argumento de corte socialista que, según especialistas, evidencia un profundo desconocimiento sobre el rol que cumplen estos fondos en la economía nacional.
Durante una intervención pública, Sánchez cuestionó la existencia de dichas reservas comparándolas con el ahorro familiar, señalando que no tendría sentido “guardar dinero” cuando existen necesidades sociales urgentes.
“90 mil millones de dólares de reservas internacionales. ¿Y saben para qué? Si tú eres un papá y tienes, hermano, 100 millones de dólares, tu papá, tu familia. Si tu hijo necesita educación, necesita salud, ¿tú lo vas a tener ahorrado a plazo fijo para garantizar tu buena imagen de inversionista?, O sea, ¿la salud de tus hijos, la educación, te importa un carajo? Esos 90 mil millones de dólares de reservas internacionales que dice son la garantía ante el mundo de los inversionistas. No pues, tiene que ser orientado”, anunció Roberto Sánchez.
Sin embargo, economistas y analistas coinciden en que la comparación es técnicamente errada y peligrosa. Las reservas internacionales no están diseñadas para gasto corriente, sino para proteger al país ante crisis externas, garantizar estabilidad monetaria, sostener la confianza internacional y defender la moneda nacional. Usarlas sin criterio técnico podría provocar inflación, fuga de capitales y pérdida de credibilidad financiera.
Este planteamiento no es aislado. La propuesta de Sánchez sigue la misma línea discursiva de otros referentes de la izquierda radical, como Alfonso López Chau, quienes han planteado “reorientar” o “redistribuir” las reservas bajo argumentos emocionales y populistas, ignorando los riesgos macroeconómicos que ello conlleva.
Especialistas advierten que “meter mano” a las reservas no solo comprometería la estabilidad lograda en las últimas décadas, sino que podría empujar al país a un escenario de quiebra fiscal, como ha ocurrido en economías donde decisiones similares terminaron debilitando la inversión y empobreciendo a la población.
Mientras el discurso suena atractivo en campaña, la realidad económica es clara: las reservas no son una caja chica del Estado, sino un blindaje estratégico. Desconocer su función es una señal de alarma para un país que aún depende de la estabilidad para sostener crecimiento, empleo y bienestar social.
Eddie Fleischman critica a Roberto Sánchez por querer usar las reservas
El periodista deportivo y analista de opinión Eddie Fleischman lanzó una dura crítica contra el candidato presidencial de la ultraizquierda Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, tras sus recientes declaraciones sobre el uso de las reservas internacionales del Perú, que superan los 90 mil millones de dólares.
A través de su cuenta en X (antes Twitter), Fleischman fue categórico al señalar:
“LQQD = lo que se quería demostrar. Los políticos de izquierda son absolutamente ignorantes en economía y/o malintencionados que quieren echar mano de las reservas internacionales y del BCR con su objetivo supremo: multiplicar pobres.”
El pronunciamiento del periodista surge luego de que Roberto Sánchez planteara “orientar” las reservas internacionales hacia el gasto social, utilizando una comparación doméstica que ha sido ampliamente cuestionada por economistas y especialistas, quienes advierten que este enfoque desconoce el rol estratégico de las reservas como respaldo macroeconómico, defensa de la moneda y garantía de estabilidad frente a crisis externas.
En la misma publicación, Fleischman respaldó un mensaje difundido por la cuenta Derecha Política, que advierte:
“Todos los ZDM ahora ofrecen reventar las Reservas Internacionales Netas como promesa de campaña (igual a Alfonso López Chau). Cuánto daño puede hacer un solo izquierdista al Perú.”
LQQD = lo que se quería demostrar.
Los políticos de izquierda son absolutamente ignorantes en economía y/o malintencionados que quieren echar mano de las reservas internacionales y del BCR con su objetivo supremo: multiplicar pobres. https://t.co/UPdkhk8O9m
La crítica de Eddie Fleischman se suma así a una ola de cuestionamientos públicos que ponen en evidencia la brecha entre el discurso político de la izquierda radical y la realidad técnica de la economía peruana, especialmente en un contexto donde la confianza y la estabilidad siguen siendo claves para el crecimiento y el empleo.