Un video viralizado recientemente ha puesto en evidencia una canción que Nadine Heredia, ex primera dama del Perú, cantaba con entusiasmo durante la campaña presidencial de 2011, cuando su esposo, Ollanta Humala, aspiraba a la presidencia. En la grabación, Heredia repetía con gran fervor: «Qué lindo, qué lindo, que va a ser cuando los corruptos ya no estén en el poder», celebrando la salida del poder de futuros políticos vinculados a la corrupción.
Esta grabación, que en su momento parecía una declaración de principios, ahora se retoma en medio de la condena que Heredia recibió el pasado mes por el delito de lavado de activos. La ex primera dama, sentenciada a 15 años de prisión, había afirmado en varias entrevistas que el gobierno de su esposo estaría marcado por la “honestidad” y la lucha contra la corrupción. “No coqueteamos con la corrupción”, había dicho en su momento, asegurando que su gobierno sería transparente.
Sin embargo, el tiempo ha dado un giro inesperado para la expareja presidencial. 14 años después, tanto ella como Humala fueron condenados por recibir aportes ilícitos de la constructora brasileña Odebrecht y del gobierno de Venezuela durante el mandato de Hugo Chávez. Las investigaciones revelaron que los fondos fueron camuflados bajo el método conocido como «pitufeo», donde diversas personas de recursos limitados hacían aportes significativos, simulando un financiamiento limpio.
El contraste entre sus declaraciones en 2011 y la realidad de su condena ha causado gran revuelo. En la campaña presidencial, mientras cantaba y declaraba su oposición a la corrupción, su familia estaba involucrada en la recepción de millones de dólares de manera ilegal. Esta contradicción fue motivo de numerosas críticas, especialmente cuando se conoció que, tras la sentencia, Nadine Heredia había anticipado su fuga.
El 15 de abril, tras la condena de Humala, se filtraron imágenes de Heredia disfrutando de un día en un club limeño con su hijo menor, lo que llamó la atención sobre su aparente despreocupación por el fallo judicial. Se especula que este comportamiento podría haber sido el resultado de un plan de fuga previamente coordinado hacia Brasil, donde, según informes, Heredia se asiló. Este posible escape habría sido facilitado por sus vínculos políticos de su época en el poder.
La historia de Heredia, que comenzó con un mensaje de lucha contra la corrupción, terminó con una serie de escándalos legales que dejaron una marca en la política peruana, y su famosa canción de campaña ahora se presenta como un recordatorio irónico del cambio drástico en su destino.






