Lilia Paredes Navarro, ex primera dama del Perú y esposa del expresidente Pedro Castillo, y su hermana Yenifer Paredes Navarro continúan afiliadas al partido Todo con el Pueblo —en alianza con Juntos por el Perú— y figuran en propagandas con miras a candidaturas para las elecciones generales de 2026, a pesar de estar implicadas en el denominado caso Caso Anguía.
De acuerdo con la fiscalía, Lilia Paredes habría influido directamente en la contratación de personas de su entorno para puestos en el Estado con sueldos de entre S/ 4.000 y S/ 5.000, pese a no desempeñar cargo oficial, ejerciendo poder real desde la residencia presidencial.
Mientras tanto, Yenifer Paredes aparece vinculada con la gestión de obras públicas en el distrito de Anguía (Cajamarca), en particular con el proyecto de saneamiento adjudicado a una empresa ligada a la red investigada, por un monto que supera los S/ 200.000 en sobornos, según correos electrónicos y otras pericias.
El Ministerio Público ha solicitado al Poder Judicial ampliar por 36 meses la investigación preparatoria contra ambas hermanas por su presunta integración a una organización criminal dedicada a manipular licitaciones y contratos públicos en múltiples regiones (Lima, Cajamarca y Amazonas).
Pese al proceso judicial en curso y los pedidos fiscales, ambas personas mantienen actividad política visible. Según la crónica periodística, “figuran en material de propaganda política y han declarado su intención de volver al escenario nacional” con la formación aliada.
La persistencia de su aspiración política en paralelo con una investigación por corrupción suscita preguntas sobre la regulación de candidaturas y la ética pública, así como la responsabilidad de los partidos políticos que las respaldan.










