Una grave denuncia ha encendido las alarmas en los altos mandos de seguridad nacional del Perú. Según un reportaje del programa Panorama, un exmilitar chileno habría alquilado un espacio dentro del Ala Aérea N.° 2 de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), en el Callao, lo que ha desatado una investigación por presunto espionaje y tráfico de influencias. El ciudadano en cuestión, Walton Humberto Mery Pinto, figura como representante de la empresa Puma Air, que instaló un taller aeronáutico en plena zona militar restringida.
De acuerdo con documentos oficiales, Mery Pinto —quien fue oficial de caballería del ejército chileno— habría obtenido autorización para operar dentro de la base militar pese a las restricciones legales que prohíben que ciudadanos extranjeros desarrollen actividades en espacios estratégicos. Su empresa, Puma Air, logró la habilitación para funcionar dentro de la FAP a través de una autorización concedida en 2020 por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), órgano dependiente del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
Este hecho ha provocado la reacción inmediata de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), que abrió una investigación de oficio ante el posible riesgo de infiltración y acceso indebido a información clasificada. La hipótesis de un posible caso de espionaje cobra fuerza al considerar que, mediante esta operación, un extranjero habría logrado acceso a instalaciones de alta sensibilidad para la seguridad nacional.
Asimismo, la Fiscalía de la Nación ya investiga desde agosto de 2024 un posible caso de tráfico de influencias dentro del MTC, dado que Puma Air, a pesar de tener participación accionaria minoritaria en empresas peruanas, sería controlada y operada en la práctica por extranjeros. Según el abogado penalista Enrique Ghersi, el caso representa una «sacada de vuelta a la ley», ya que lo determinante no es el RUC o la fachada legal, sino quiénes son los beneficiarios finales de la operación.
Ante la gravedad del caso, la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Ministerio Público han enviado un documento con carácter urgente solicitando explicaciones a la FAP. En paralelo, las autoridades chilenas confirmaron que Walton Humberto Mery Pinto efectivamente fue parte del ejército chileno, lo que incrementa las sospechas sobre los verdaderos fines de su presencia en una base militar peruana. Las investigaciones continúan y se espera que el caso tenga repercusiones en la política de defensa nacional.






