El partido Perú Libre estaría intentando influir para evitar que el teniente general PNP Óscar Arriola Delgado, actual jefe del Estado Mayor, asuma la comandancia general de la Policía Nacional del Perú (PNP). Según fuentes políticas, la resistencia contra su designación responde a su rol en la persecución judicial de Vladimir Cerrón, prófugo de la justicia.
El 9 de septiembre pasado, Arriola obtuvo que Interpol emitiera una alerta roja contra Cerrón, líder de Perú Libre, lo que habría generado el rechazo inmediato de sectores vinculados al exgobernador regional. “A Arriola no lo quieren porque persigue a Cerrón, pero también porque ha estado en Dircote”, comentó una fuente citada por el diario Expreso, en alusión a la Dirección contra el Terrorismo.
La eventual sucesión se abrió tras la suspensión del comandante general Víctor Zanabria, el pasado viernes, a raíz de la investigación judicial en su contra en el caso denominado Policías albañiles. De acuerdo con la normativa policial, el número dos de la institución, en este caso Arriola, debería asumir la jefatura de manera inmediata.
No obstante, la presidenta Dina Boluarte tiene la facultad de escoger entre los tres tenientes generales más antiguos en la línea de sucesión: además de Arriola, figuran Jhonny Veliz Noriega, inspector general de la PNP, y Carlos Céspedes Muñoz, jefe del Comando de Operaciones Policiales. De optar por alguno de ellos, Arriola sería pasado al retiro bajo el mecanismo de renovación de cuadros.
La definición sobre el próximo comandante general ocurre en un contexto de tensiones políticas y pugnas internas dentro de la PNP, en momentos en que la institución enfrenta cuestionamientos por presuntos actos de corrupción y la necesidad de recuperar la confianza ciudadana.






