El golpista Pedro Castillo protagonizó este jueves 19 de junio un nuevo episodio de confrontación en la audiencia de su juicio oral por el fallido golpe de Estado de diciembre de 2022. Desde el penal donde cumple prisión preventiva, Castillo volvió a rechazar el proceso judicial en su contra, se proclamó víctima de una persecución política y, una vez más, interrumpió el inicio de la sesión para lanzar mensajes políticos ante los magistrados.
Durante el momento de su acreditación, Castillo aseguró ser “el presidente secuestrado” y afirmó que está siendo procesado por haber planteado una Asamblea Constituyente. “Los grupos de poder que se oponían a una nueva Constitución han hecho todo lo posible por tenerme preso. Inventaron que quería expropiar bienes y que impulsaría un gobierno comunista”, señaló. Además, retó a los jueces a recorrer con él el país para “escuchar al pueblo” y criticó duramente al Ministerio Público.
El exmandatario también cuestionó la falta de pruebas en su contra por el presunto delito de rebelión. “No veo en qué momento alguien diga que se encontró un arma en mi poder, en Palacio, o en mi familia. Se me acusa sin pruebas”, declaró. Frente a sus palabras, uno de los magistrados le recordó que debía respetar los procedimientos y que tendría tiempo más adelante para presentar sus argumentos.
Esta no es la primera vez que Pedro Castillo usa el espacio de su acreditación en las audiencias para rechazar la imputación. En una sesión anterior, calificó la acusación de rebelión como “más falsa que la tesis de Patricia Benavides”, en alusión a la exfiscal de la Nación. Según su defensa, nunca se concretó el cierre del Congreso ni la toma de instituciones, elementos claves del delito que se le imputa.
La audiencia fue finalmente suspendida luego de confirmarse que la expremier Betssy Chávez, también acusada en este proceso, se encuentra delicada de salud y no podía conectarse. El juicio contra Castillo y otros exfuncionarios por el intento de golpe de Estado continuará este viernes a las 9:00 de la mañana. Mientras tanto, el expresidente insiste en que es víctima de un montaje judicial y político.









