La expresidenta del Consejo de Ministros, Betssy Betzabet Chávez Chino, difundió una nueva carta dirigida a la opinión pública, en la que informa que continúa en huelga de hambre debido a que el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) no ha atendido ninguna de sus demandas respecto a la solicitud de extracción conjunta con otras internas, con quienes asegura estar siendo víctima de hostigamientos y amenazas constantes.
En el manuscrito, Chávez denuncia que, pese a que lleva más de 48 horas sin ingerir alimentos, no se ha dado cumplimiento a lo solicitado, a pesar de que ella y otras dos internas han remitido la documentación respectiva. La exfuncionaria señala que existe una “constante preocupación de que se atente contra nuestras vidas”.
Asimismo, la ex primera ministra subraya que proviene de un hogar donde le enseñaron “el amor y el valor de la vida” y hace un llamado a la ciudadanía para que valore la dignidad, la justicia y la integridad de las personas privadas de libertad. “Siento que en estas circunstancias mi papel es enfrentar estas atrocidades… les pido que no pierdan la fe”, escribió, enfatizando que su protesta busca visibilizar la situación que atraviesan junto a sus compañeras.
Finalmente, Chávez reafirmó que mantendrá su medida extrema, sosteniendo que la unidad y la fe son su principal fortaleza. La misiva concluye con una cita bíblica: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Texto íntegro de la carta manuscrita de Betssy Chávez
Carta a la opinión pública:
Estimados hermanos de la patria, pese a que continúo en el segundo día de HUELGA DE HAMBRE SECA, aún el INPE no me da ninguna respuesta sobre la EXTRACCIÓN CONJUNTA, pues somos tres internas en calidad de VÍCTIMAS y TESTIGOS que vivimos siendo hostilizadas y constantemente amenazadas por la posición de las señoras Elvia Córdova Mondragón, Nelly Asunción Guardioles y Vilma Pascual; y ya 48 horas de ayuno y sin embargo no se ha cumplido con nuestra extracción pese a que las 3 internas hemos mandado la documentación respectiva. Tenemos la constante preocupación de que se atente contra nuestras vidas.
Vengo de un hogar donde me enseñaron el amor y el valor de la vida, y así como vale mi vida, es mi deber que ustedes hermanos de este país bendito valoren la vida, dignidad e integridad de mis dos compañeras que en estas circunstancias tan difíciles son víctimas, y su voz será oída a través de la mía. La vida de la cárcel no solo es difícil por el encierro y la separación de nuestras familias, sino porque aquí dentro se pisotea la dignidad del ser humano en pos de todos los días, imaginen ustedes si conmigo tienen estos abusos qué más no sufren aquellos hombres y mujeres a los que el sistema les ha dado la espalda.
Siento hoy y en estas circunstancias que mi papel es enfrentar estas atrocidades, y tengo a Dios y a ustedes, les pido con mi voz, les ruego no desmayen, les pido que no pierdan la fe; mi lealtad la he demostrado en todo momento, y esa misma lealtad que tengo por mis principios, también la tengo por estos dos compañeros míos que resisten conmigo día a día. Les pido que comprendan que solo la UNIDAD nos hace fuertes.







