Como se recuerda, el controvertido escritor Jaime Bayly publicó una polémica columna titulada ‘Alan está vivo’, en la que cuenta que un abogado italiano le reveló un inesperado testimonio sobre el expresidente de la Republica, Alan García.
Luego, Jaime Bayly escribió otra columna sobre el suicidio de Alan García, denominado ‘La fuga del suicida’. En la última señala que un abogado español, residente en Madrid, que investiga obsesivamente el caso García y escribe un libro al respecto, le remite numerosos correos electrónicos al periodista ‘Barclays’ (seudónimo de la primera historia), a fin de persuadirlo de que el exmandatario aún sigue en este mundo.
El segundo relato (‘La fuga del suicida’) reforzaría la teoría conspirativa de que García Pérez no se suicidó hace tres años y, por consiguiente, se halla en la clandestinidad. Ahí, Jaime Bayly enumera diez razones u observaciones en torno al supuesto plan de fuga que protagonizó el ex jefe de Estado. Aquí destacamos algunos fragmentos.
Uno de los más resaltantes es el tercer apartado donde Jaime Bayly en el que afirma que Alan García y su comando tenían cuatro meses para planear su fuga utilizando programas cibernéticos que usan los servicios de espionaje para encontrar a alguien que se parezca al exmandatario y luego secuestrarlo.
“Alan y su comando tienen cuatro meses para planear la fuga: diciembre, enero, febrero y marzo. Necesitan tres cosas: el cuerpo del doble; un pasaporte con la identidad cambiada; y un avión. Siendo un hombre rico, ninguna de esas tres cosas le resulta inalcanzable. La más difícil es la primera: ¿Cómo conseguir el cuerpo de un hombre que se parezca vagamente a él? Una opción es que, usando programas cibernéticos sofisticados, buscan, en el registro nacional de identidad, el rostro, la altura y el peso de un hombre parecido a él”, indica Jaime Bayly en su columna.
“Esos programas cibernéticos, que usan los servicios de espionaje, operan de esa manera: se introduce un rostro y el programa busca unos perfiles semejantes. Una vez encontrados, el programa identifica los datos asociados a esos rostros: nombre, dirección, documentos de identidad. Con esa información, el comando procede a secuestrar al que elige”, señala Bayly.
En la cuarta opción, Jaime Bayly señala que secuestrarían un cadáver de la morgue de Lima o provincia donde existen centenares de cuerpo que se pareciera al expresidente Alan García.
“La otra opción es que no secuestran vivo al doble de Alan. Lo secuestran ya muerto. Retiran el cuerpo de la morgue. En la morgue de Lima, y en las morgues de provincias, hay centenares de cuerpos que nadie reclama. Pueden pasar doce meses, dieciocho meses, y los cuerpos siguen allí. Si el comando concluyó que secuestrar al doble vivo era demasiado riesgoso, pudo buscar al sosia, un cuerpo alto y voluminoso, en las morgues del país. Una vez identificado, se llevan el cuerpo. No es difícil. Le dan un dinero al supervisor de la morgue, es un cadáver que nadie ha reclamado ni reclamará”, afirma Bayly.
Más adelante, en el sexto apartado, explica la supuesta ruta que habría seguido García para escapar. Sorprende al mencionar que fue necesario «secuestrar» un sujeto muerto, para luego hacerlo pasar como si fuese el político. Es durante el operativo de detención que el cadáver habría recibido un disparo.
«Matan al muerto. Cuando le disparan, Alan sube a la azotea, corrido por los techos, agazapado y descendido a una casa que su comando compró», cuenta.
En la última parte de la publicación, el comunicador indica que García, tras eludir a las autoridades, fue llevado a una pista de aterrizaje al sur de Lima, donde lo esperó un avión privado para trasladarse al norte de África, precisamente a Túnez. Al hacerlo, refiere que un yate lo recogió en una playa, transportándolo discretamente a Italia.
«Así, ya está en Europa, con identidad cambiada. El plan fuga ha sido magistral. Una vez más, el expresidente escapó, ridiculizando a sus enemigos», concluye.
Fuente: Perú21










