El presidente del Congreso, Eduardo Salhuana, respondió con firmeza a las declaraciones del jefe del Gabinete Ministerial, Gustavo Adrianzén, quien deslizó la posibilidad de disolver el Parlamento en caso se apruebe una censura en su contra y se rechace la confianza a un nuevo Consejo de Ministros.
Desde el Legislativo, Salhuana precisó que dicha opción no tiene sustento legal ni constitucional, ya que las elecciones generales del 2026 ya han sido oficialmente convocadas por el Ejecutivo.
“No es posible plantear la disolución del Congreso ya habiendo sido convocadas las elecciones. Es una apreciación legalmente incorrecta. A algunos nos gana más la voluntad que la reflexión”, declaró ante la prensa.
El legislador de Alianza para el Progreso (APP) recalcó que en una democracia constitucional, cada poder del Estado tiene funciones específicas, y el control político del Congreso —incluyendo interpelaciones y censuras— es parte de las reglas del juego.
“Aquí todos estamos sujetos a la ley, y la ley de leyes es la Constitución”, dijo Salhuana, y pidió que el debate se centre en “realidades, no en conjeturas”, reafirmando que la disolución del Congreso en el último año de mandato está legalmente impedida.
En relación con la intención de Adrianzén de reunirse con las bancadas para evitar la censura, Salhuana consideró que esa es una práctica legítima, pero subrayó que cada grupo parlamentario decidirá con autonomía.
“El premier está haciendo sus mejores esfuerzos, pero el Congreso tiene la última palabra. Yo no lo tomaría como una amenaza. Son declaraciones propias del debate político”, añadió.
Finalmente, confirmó que su bancada no apoyará ninguna de las tres mociones de censura presentadas contra el jefe del Gabinete. “Lady Camones ya lo dijo: no respaldaremos la censura. Es un acuerdo de bancada”, aseguró.










