La campaña electoral aún no entra en su fase oficial, pero varios congresistas ya se muestran activos en mítines, giras y reuniones partidarias. Entre ellos, destacan Guillermo Bermejo y Digna Calle, quienes combinan su labor legislativa con actividades proselitistas, mientras los gastos de desplazamiento y representación siguen cubiertos por el Estado, es decir, por todos los peruanos.
Uno de los más visibles es Guido Bellido, quien, según información obtenida por Perú21, aprovecha la semana de representación para asistir a encuentros de su partido Pueblo Consciente en diversas regiones. De manera similar, Guillermo Bermejo, procesado por terrorismo, busca la presidencia de la República con el partido Voces del Pueblo, dentro de la alianza Venceremos. En sus redes sociales —donde también difunde su trabajo parlamentario— publica abiertamente actividades de campaña con el logo del partido que lo respalda.
La congresista Digna Calle, de Podemos Perú, también es protagonista de esta dualidad política. Bajo el argumento de “visitas de representación”, participa en actos públicos junto a su esposo y exlegislador Aron Espinoza, quien postula al Senado. En cada evento, Calle combina la entrega de ayuda con mítines que promueven la candidatura de su pareja.
A la lista se suman congresistas de Fuerza Popular, como Rosangella Barbarán y Vivian Olivos, quienes acompañan a Keiko Fujimori en sus giras proselitistas. Aunque no han oficializado sus aspiraciones electorales, sus presencias en actos partidarios reflejan el uso político del cargo. Todo esto es posible gracias a una norma aprobada por el propio Congreso, que permite a los parlamentarios realizar actividades políticas durante la semana de representación sin violar la neutralidad electoral.
El politólogo Fernando Tuesta advirtió que los congresistas están usando este beneficio para adelantar campaña con dinero público. “El Estado termina financiando parte de sus actividades políticas mediante viáticos y recursos logísticos”, señaló. Según el experto, esta práctica rompe la equidad electoral, pues “mientras más de diez mil candidatos no reciben fondos del Estado, los congresistas sí lo hacen con recursos de todos los ciudadanos”. Una muestra más de cómo el poder legislativo se amolda a sus propios intereses en tiempos de elecciones.






