En su más reciente columna publicada en Perú21, el periodista y analista político Aldo Mariátegui se pronunció sobre la recurrente pregunta inspirada en la obra de Mario Vargas Llosa: “¿Cuándo se jodió el Perú?”. Sin embargo, lejos de dar una respuesta definitiva, el columnista argumentó que el país no se ha “jodido” de manera total, pero sí ha atravesado múltiples eventos que han obstaculizado seriamente su desarrollo.
Mariátegui plantea que el Perú ha vivido una serie de avances y retrocesos, y que los verdaderos momentos críticos han sido aquellos que impidieron al país “salir para adelante”. A partir de allí, hace un recorrido crítico por diversos momentos históricos de la segunda mitad del siglo XX en adelante, señalando hechos y decisiones que, a su juicio, han marcado negativamente el destino nacional.
Entre los momentos que destaca figuran:
- 1962, cuando los militares impidieron que Víctor Raúl Haya de la Torre llegue a la presidencia.
- 1963, con la llegada del jesuita Felipe MacGregor al rectorado de la PUCP, “incubando a la caviarada”.
- 1968, el golpe de Estado de Velasco Alvarado, al que califica como “el evento más funesto”.
- 1980 y 1985, elecciones ganadas por Belaunde y Alan García, en lugar de Bedoya Reyes.
- 1995, cuando Alberto Fujimori no continuó con las reformas estructurales ni privatizó empresas estatales clave.
- 2001, con el fortalecimiento del “tumor caviar” en el aparato estatal durante los gobiernos de Paniagua y Toledo.
- 2011, cuando Ollanta Humala ganó las elecciones, frustrando proyectos mineros como Conga.
- 2016, al elegir a Pedro Pablo Kuczynski en lugar de quien ya tenía una mayoría parlamentaria consolidada.
- 2018, con la llegada al poder de Martín Vizcarra, a quien tilda de “monstruo”.
- 2021, con la elección de Pedro Castillo, de quien menciona su bajo nivel intelectual.
Mariátegui señala que todos estos episodios representaron retrocesos graves en el desarrollo político y económico del país. Además, critica duramente a actores de diversas ideologías —desde la izquierda tradicional hasta el fujimorismo—, así como a instituciones que, según él, han sido vehículos de influencia negativa.
La columna no deja lugar a equívocos sobre la postura del autor: el Perú, a juicio de Mariátegui, ha estado constantemente al borde del abismo debido a malas decisiones políticas, una ciudadanía poco informada al momento de votar y la influencia corrosiva de sectores progresistas y populistas.








