Miguel Antonio Rodríguez Díaz, alias ‘Cuchillo’, señalado como el autor intelectual de la masacre que cobró la vida de 13 mineros en Pataz, fue capturado en Colombia. Según su abogado, Kevin Díaz, el detenido se encontraba en Venezuela y fue intervenido por las autoridades tras pasar una noche en territorio colombiano, cuando presuntamente se preparaba para regresar al Perú.
La detención fue anunciada por la Fiscalía Provincial Corporativa contra la Criminalidad Organizada de La Libertad – Equipo 2, que indicó que el operativo se logró en coordinación con la Policía Nacional del Perú, la Policía de Colombia y con asistencia técnica de la Oficina de Cooperación Judicial Internacional y Extradiciones del Ministerio Público.
En paralelo, en el Perú se detuvo preliminarmente a Liliana E. Pizan Chirado, acusada de obstrucción a la justicia y también vinculada a la organización criminal conocida como La Gran Alianza, a la que se atribuye el atentado en Pataz.
La masacre que conmocionó al país
El brutal crimen ocurrió el sábado 26 de abril, cuando un grupo armado ingresó a un socavón de la minera Poderosa en la provincia de Pataz, La Libertad, y asesinó a 13 trabajadores mineros. Los cuerpos fueron hallados ocho días después, el 4 de mayo, con disparos en la zona cervical, en lo que la Policía Nacional calificó como una ejecución con el sello de ‘Cuchillo’.
Rodríguez Díaz, exmilitar y exconvicto por tenencia ilegal de armas, era el más buscado por la Policía. Tiene antecedentes por extorsión, fabricación de explosivos y su nombre ya estaba ligado a otros ataques violentos, incluyendo una matanza en noviembre de 2023 contra la misma minera.
Un intento fallido de defensa
Poco antes de su captura, ‘Cuchillo’ rompió el silencio en una entrevista exclusiva con el programa Cuarto Poder, en la que intentó desvincularse de los hechos. “Yo no hice nada malo. Soy inocente”, declaró sin mostrar su rostro ni revelar su paradero. Aseguró que no es de Pataz y que solo había ido “unas cuantas veces a vender arroz”.
También intentó justificar su ubicación durante el crimen. Dijo estar en Casma, Huancamuña, y que la noche del 26 de abril asistió a una discoteca llamada Parranda, donde permaneció hasta las 6 a.m., para luego ir a una cebichería. “Estuve borracho, no recuerdo bien la hora”, afirmó.
Sin embargo, los indicios en su contra, su historial criminal y su vinculación directa con el grupo armado que perpetró la masacre llevaron a que se activara su búsqueda internacional.
Con su captura en Colombia, las autoridades esperan que se concrete su extradición al Perú para que enfrente la justicia por uno de los crímenes más atroces registrados en la historia reciente del país.









