El ingeniero civil y científico limeño de 40 años Bruno Adriano Ortega radica y labora en Japón. Es egresado de la UNI, un apasionado de la investigación de los tsunamis y está convencido de que el estudio interdisciplinario es clave para lograr oportunidades laborales en el mundo.
Pasó su infancia y la mayor parte de la juventud en San Juan de Lurigancho. Estudió en el colegio estatal Abraham Valdelomar del mencionado distrito capitalino. Allí descubrió una habilidad innata para las matemáticas y pasión por las ciencias naturales.
Ni bien terminó la etapa escolar empezó a trabajar con su padre, Bruno Adriano Cabia, un esforzado maestro de construcción. Quería juntar dinero para pagar la academia de preparación e ingresar a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) a fin de estudiar ingeniería civil.
Fue un año y medio en el que apoyó las labores de su padre en las obras de construcción con un objetivo: estudiar y progresar. Un recuerdo que lo enorgullece más que cualquier otro logro o distinción.
Como anécdota cuenta que su padre pensaba que él iba a trabajar como ingeniero civil en el rubro de la construcción, pero finalmente se inclinó por la investigación científica.
Estudio del tsunami
Para obtener su licenciatura, centró su atención en el terremoto del 2007 en el Perú, fundamentalmente en el tsunami que se generó en la ciudad de Pisco por el movimiento telúrico.
Hizo una investigación para ayudar en la detección más rápida de zonas dañadas por un desastre natural. Lo acompañó con un trabajo de campo conformado por imágenes satelitales que operan como lo hace Google Earth o Google Maps.
Su estudio busca mejorar la respuesta del Perú frente a un desastre natural, aseveró al detallar las diferentes investigaciones desarrolladas en esa materia.
Con la idea de extender sus conocimientos en este campo, puso su mirada en Japón, un país referente y de avanzada en este tipo de investigaciones.
Fue así que en el 2009 obtuvo una beca para cursar una maestría en gestión de desastres en el Instituto Nacional de Graduados en Estudios de Políticas e Instituto de Investigación de Construcción, ubicado en Tokio-Tsukuba.
Tres años después, otra vez becado, cursó un doctorado en ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Tohoku en Sendai.










