Segundo Cueva Rojas, empresario minero y propietario de la empresa Libmar SAC, aseguró que el múltiple asesinato de 13 vigilantes en un socavón del distrito de Pataz, en La Libertad, fue perpetrado por el presunto cabecilla criminal Miguel Antonio Rodríguez Díaz, alias “Cuchillo”. Según Cueva, el ataque habría tenido como objetivo el robo de 200 toneladas de material aurífero, valorizado en aproximadamente 1.2 millones de dólares. El empresario señaló que el hecho ha causado un impacto devastador en su compañía y podría llevar al cierre de operaciones.
Cueva, natural de Pataz y con 41 años de experiencia en el rubro minero, explicó que “Cuchillo” lidera una banda de “parqueros” —delincuentes dedicados al robo de mineral aurífero— ampliamente conocida en la zona. Aunque no lo conoce personalmente, afirmó que su modo de operar coincide con el crimen ocurrido el 26 de abril, en el cual las víctimas fueron asfixiadas con humo, maniatadas, torturadas y finalmente ejecutadas con disparos en la nuca. “Es la misma forma de matar fríamente a la gente”, sostuvo el empresario.
De acuerdo con el testimonio de Cueva, los delincuentes incendiaron llantas para forzar la salida del personal de los socavones y se llevaron el material aurífero tras asesinar a los vigilantes. Este hecho desmiente las declaraciones de “Cuchillo”, quien negó cualquier vinculación con el crimen en una reciente entrevista televisiva. Además, Cueva descartó que el ataque haya sido una venganza personal, como se había especulado, y afirmó que su empresa nunca tuvo conflictos con el mencionado delincuente.
El asesinato masivo se suma a una serie de crímenes atribuidos a la organización criminal de “Cuchillo”, entre ellos el homicidio de tres trabajadores en noviembre de 2024. En este contexto, las autoridades han dispuesto la paralización de las actividades mineras en Pataz desde el 6 de mayo hasta el 6 de junio, lo que ha generado fuertes pérdidas económicas para empresarios como Cueva, quien también está cubriendo los gastos del sepelio de las víctimas.
“Somos una empresa formal, cumplimos con todos los requisitos que exige el Estado. Pero este crimen ha golpeado fuerte. Es probable que cerremos”, lamentó Cueva. Además, pidió que se priorice la seguridad en la zona minera y expresó su preocupación por la incertidumbre que afronta su personal. “Hemos perdido a valioso personal de seguridad. Ahora estamos enfocados en apoyar a sus familias y buscar justicia”, finalizó.









