Un grupo de vecinos en Cañete impedía la entrada de un cadáver al cementerio General de San Vicente, hasta que cerca de un centenar de militares y policías los dispersó a través de disparos dirigidos al aire. El fallecido había muerto por complicaciones derivadas de la COVID-19.
Los ciudadanos tenían miedo de que este fuese sepultado cerca de sus hogares, la avenida 9 de Diciembre, donde está ubicada el camposanto, por considerarlo un riesgo de contagio del virus SARS-CoV-2
El fallecido había sido llevado a la morgue de EsSalud de la zona el día anterior, 11 de abril, día en que tendría que haber sido enterrado. Según el personal de salud, el cadáver llevaba 36 horas a la espera de un lugar de sepultura.
Los vecinos del lugar se agruparon en la entrada del cementerio y bloquearon la posibilidad de que el cuerpo ingresase. No obstante, militares de las Fuerzas Armadas y miembros de la Policía Nacional del Perú los dispersaron.
Después del incidente, se detuvo a algunos de los que habían participado de la resistencia y fueron llevados a la comisaría de San Vicente para ser interrogados.
El suceso fue captado en un video difundido por el Grupo El Comercio, donde se puede ver cómo los uniformados persiguen al grupo hasta la entrada de una casa para detenerlos. Una señora aparece gritando asustada por su hija que se encontraba en la calle cuando ocurrieron los disparos.
Finalmente, una vez que todos habían vuelto a sus domicilios, las autoridades pudieron enterrar el cuerpo.









