Max Pillaca, presidente de la organización ambiental Liderando Vidas Perú, es un defensor ambiental y de derechos humanos cuya vocación nació en la infancia, cuando fue testigo de la muerte masiva de peces en el río Rímac a causa de la contaminación. Aquella escena, que incluyó especies como pejerrey, bagre, colorín y chata, marcó su vida y lo convirtió en un firme guardián del agua.
En su etapa adulta, inspirado por organizaciones como Greenpeace y por el pensamiento del ex vicepresidente de Estados Unidos y referente climático global Al Gore, fundó Liderando Vidas con el objetivo de proponer soluciones a los problemas socioambientales del Perú. Desde entonces, su activismo se ha centrado en la defensa de los ríos y en la promoción de un desarrollo sostenible.
A través de Liderando Vidas, impulsó campañas de limpieza de los ríos Rímac y Santa Eulalia, promovió la Arborización del Planeta como una respuesta concreta al cambio climático y lideró un movimiento ciudadano contra el arrojo de basura y desmonte en los cauces. Estas acciones contribuyeron al fortalecimiento del marco legal que sanciona estas prácticas, incluida la Ley N.° 32523, y a que el Estado declare de interés nacional la recuperación del río Rímac.
Entre sus principales aportes destaca la iniciativa Guarda Ríos, hoy aplicada por la municipalidad de Chaclacayo, así como su firme lucha por la erradicación de los relaves mineros tóxicos de los cerros Tamboraque y Chinchan. Estos depósitos representan una amenaza directa para el agua que consume la población de Lima y el Callao, al encontrarse peligrosamente cerca de los ríos.
La labor de Max Pillaca se desarrolló en sintonía con un contexto global en el que nuevas generaciones de defensores ambientales alzaban su voz. Durante esos años, figuras como Greta Thunberg, Francisco Javier Vera Manzanares y Leonardo DiCaprio se consolidaron como referentes internacionales. Pillaca reconoce estas luchas como parte de una misma causa global: proteger el agua, el medio ambiente y la vida.
Sin embargo, su activismo le valió amenazas, persecución y reglaje, poniendo en riesgo su integridad y obligándolo a salir del país para buscar protección internacional en España. Desde el exilio, continúa liderando la campaña internacional “Retiren los relaves mineros tóxicos del Cerro Tamboraque – Salvemos el agua de Lima”, respaldada por organizaciones y líderes de Europa, América Latina y África. Finalmente, hace un llamado urgente al Estado peruano y a la comunidad internacional para retirar estos relaves, advirtiendo que un sismo o huaico podría contaminar el río Rímac con metales pesados altamente tóxicos, poniendo en riesgo la salud y el acceso al agua de millones de peruanos.











