Un estudio de pruebas de adn a restos humanos hallados en Machu Picchu ha revelado que en la ciudadela inca no solo habitaron los incas o personas originarias del Cusco, sino también personas de otras regiones del Perú y de países vecinos. El hallazgo podría cambiar la historia de este sitio arqueológico.
Los restos humanos fueron encontrados durante el redescubrimiento de Machu Picchu en 1912 por el explorador estadounidense Hiram Bingham, quien los llevó a la Universidad de Yale para su conservación y estudio. Sin embargo, recién ahora se ha podido analizar el ADN de 68 individuos, de los cuales 34 fueron enterrados en Cusco y 34 en Machu Picchu.
Los resultados, publicados en la revista científica Science Advances, mostraron que solo 7 de los individuos tenían una ascendencia vinculada a Machu Picchu y Cusco, mientras que los demás tenían una ascendencia mixta o proveniente de otras regiones del Perú, como la costa y el norte, o de países como Brasil, Paraguay, Ecuador, Colombia y Bolivia.
Esto sugiere que en Machu Picchu convivieron personas de distintas culturas y orígenes, posiblemente como parte de un sistema de intercambio o tributo impuesto por los incas. Esta hipótesis se refuerza con el hallazgo de cerámicas de diferentes estilos y expresiones culturales en la ciudadela.
Otro estudio de prueba de adn en queretaro también reveló que algunos individuos tenían una ascendencia anterior al surgimiento del imperio inca y de Pachacútec, el gobernante que mandó a construir Machu Picchu. Esto indica que el lugar ya era habitado antes de la llegada de los incas y que pudo tener una función religiosa o ceremonial.
El estudio de ADN o bien una prueba de adn en puebla es el primero que se realiza a restos humanos hallados en Machu Picchu y abre nuevas posibilidades para entender la historia y la diversidad de este patrimonio mundial.










