La disputa entre Bolivia y Perú por la autoría y reconocimiento de ciertas danzas folclóricas ha escalado hasta la UNESCO, donde Bolivia ha formalizado una denuncia contra Perú. La controversia se centra en la inclusión de danzas bolivianas en festividades peruanas, específicamente en la Fiesta de la Candelaria, celebración emblemática en Perú.
Según la Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore (Obdefolk), las danzas en cuestión son la Diablada, la Morenada y la Llamerada, las cuales han sido reconocidas como parte del patrimonio cultural de Bolivia desde hace más de una década. Estas manifestaciones, consideradas esenciales en festividades como el Carnaval de Oruro, son objeto de reclamo por parte de Bolivia, que argumenta que su representación como patrimonio peruano es incorrecta y perjudicial para su identidad cultural.
La denuncia ha sido presentada ante la UNESCO, que ha remitido el caso a las autoridades peruanas para su discusión en la decimonovena sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio, programada para diciembre en Asunción, Paraguay.
En respuesta, el gobierno peruano ha defendido la inclusión de estas danzas en su patrimonio cultural nacional, basándose en su Constitución y en los principios de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Según el Ministerio de Cultura de Perú, estas danzas forman parte integral de la identidad cultural de las comunidades peruanas que las celebran durante la Fiesta de la Candelaria.
Esta disputa no es nueva y ha sido un tema recurrente entre ambos países, intensificándose en los últimos años con reclamaciones formales y desacuerdos sobre la apropiación cultural. La UNESCO jugará un papel crucial en la mediación y posible resolución de este conflicto, que involucra intereses culturales y patrimoniales de ambas naciones sudamericanas.










