Andrés Hurtado Grados, popularmente conocido como Chibolín, enfrenta una deuda coactiva de S/ 352.079 con la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), según datos actualizados al 13 de septiembre. La deuda ha sido remitida a centrales de riesgo y se ha acumulado debido a años de impago, con intereses en aumento desde 2014.
Pese a haber declarado ingresos mensuales que alcanzan hasta S/ 300.000, el exconductor de televisión figura como «no habido» ante la Sunat, al no haber reportado un domicilio fiscal. Esta situación se presenta a pesar de su destacada presencia mediática a través de un programa de ayuda social que se transmite cada sábado por la noche.
Los detalles de la deuda indican que corresponde a varios períodos tributarios, incluyendo montos significativos como S/ 124.220 por el período de enero de 2015 y S/ 84.089 por diciembre de 2014. Ante la falta de propiedades a su nombre, la Sunarp ha embargado cuatro vehículos como medida sancionadora.
Durante una reciente audiencia de control de identidad, Hurtado mencionó que su desorganización, atribuida a un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), le dificultaba proporcionar un cálculo exacto de sus ingresos, aunque indicó que estos oscilan significativamente mes a mes. «Créame que no podría ni calcular porque soy un desordenado para eso», afirmó ante el juez.
Además, Hurtado había declarado haber sido contratado recientemente por el centro médico ‘Molisalud’, lo cual fue desmentido por la institución, que negó cualquier vínculo laboral con él.
El área de imagen de la Sunat se abstuvo de comentar sobre casos específicos, citando la reserva de los contribuyentes. La situación de Andrés Hurtado pone en evidencia la importancia de la regularización tributaria y las consecuencias de la falta de cumplimiento en este ámbito.
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