Lima bajo amenaza sísmica. Tras el sismo de magnitud 6.1 que remeció Lima y Callao el pasado domingo 15 de junio, el arquitecto Jorge Ruiz de Somocurcio advirtió que un terremoto de gran intensidad podría dejar hasta 500 mil muertos en la capital. En diálogo con Exitosa, el especialista alertó que el 25% del suelo ocupado de Lima está en zonas de alto riesgo, lo que agrava la vulnerabilidad de la ciudad ante un desastre de gran magnitud.
Ruiz de Somocurcio detalló que existen actualmente 200 mil viviendas mitigables, ubicadas en zonas peligrosas pero donde aún se pueden aplicar medidas de prevención, y 100 mil viviendas no mitigables, es decir, construcciones ubicadas en áreas donde no hay forma segura de reducir el riesgo. “Esto convierte a Lima en una olla de presión”, advirtió, al tiempo que lamentó que los municipios destinen el 80% de sus ingresos a gastos corrientes, en lugar de priorizar políticas de prevención.
Según el arquitecto, un terremoto de magnitud 8.8 tendría un impacto devastador en la ciudad. “En este escenario, la población afectable en alto riesgo sería de 500 mil personas. No sobrevivirían al evento”, señaló. Además, recordó que Lima no enfrenta solo el peligro de sismos, sino también de huaicos, inundaciones y tsunamis. “La expansión de la ciudad se ha dado sobre quebradas, arenales sin relleno y sin planificación”, indicó.
En ese sentido, Ruiz de Somocurcio también alertó que el crecimiento informal, que representa cerca del 80% del desarrollo urbano en Lima, ha contribuido al asentamiento en zonas peligrosas sin ninguna regulación ni control. “No hay una política de Estado clara para mitigar estos riesgos. Necesitamos un verdadero cambio en la planificación urbana y la gestión del territorio”, subrayó.
Finalmente, el experto advirtió sobre la vulnerabilidad de distritos como Magdalena, Miraflores, Barranco y San Isidro frente a un eventual tsunami. Propuso medidas como la construcción de espigones en la costa y el reforzamiento de estructuras en áreas de riesgo. Su llamado urgente busca despertar conciencia y presión política para evitar una tragedia de proporciones históricas en la capital.









