El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) de Bolivia determinó este miércoles que la reelección indefinida es inconstitucional, poniendo fin de forma definitiva a la posibilidad de que el expresidente Evo Morales se postule nuevamente a la presidencia. El fallo reafirma el límite de dos mandatos, consecutivos o no, para cargos de elección popular, incluidos presidente y vicepresidente.
La decisión se produce a pocos días del cierre del plazo para la inscripción de candidaturas y a solo tres meses de las elecciones generales previstas para el 17 de agosto. Con carácter vinculante, el fallo anula cualquier interpretación anterior que permitiera la reelección indefinida, como la resolución de 2017 que se basaba en el Pacto de San José para justificar nuevas postulaciones.
Con esta sentencia, el TCP ratifica su fallo de 2023, el cual establece que una sola reelección es posible, ya sea continua o discontinua. “El presidente y vicepresidente están habilitados para una reelección por una sola vez de manera continua, considerando que el término ‘una sola vez’ implica también la limitación de alcanzar un tercer mandato”, señala el fallo. Esto invalida definitivamente la solicitud de Evo Morales de participar en los comicios de agosto.
La resolución también restablece los artículos de la Constitución que fueron declarados inaplicables en 2017, lo que en ese entonces permitió la reelección indefinida. De esta forma, se cierra un controvertido capítulo de la política boliviana que permitió a Morales gobernar entre 2006 y 2019, incluyendo un tercer mandato que fue objeto de fuertes críticas y protestas.
El fallo llega en un contexto de creciente tensión dentro del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), fundado por Morales. El presidente Luis Arce anunció el martes que no buscará la reelección y llamó a consolidar una candidatura única de la izquierda. Al mismo tiempo, pidió a Morales dar un paso al costado y permitir el liderazgo de nuevas generaciones, mientras el exmandatario convocó a una marcha para el 16 de mayo, en un intento por mantener su presencia política pese a su inhabilitación legal.









