Advertencia. Este lunes a través la conferencia virtual que ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS), su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que “quizás nunca haya una solución” para terminar con la pandemia del coronavirus COVID-19.
Pese a que varias instituciones especialistas en todo el mundo como Inglaterra, Rusia, China y Estados Unidos, están cerca de culminar la vacuna contra el coronavirus, para el director de la OMS, no existiría una solución, mucho menos en el corto plazo, como se piensa.
“No hay solución y quizás nunca la haya”, declaró el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en su conferencia online.
También señaló que los brotes del COVID-19 dependerán del comportamiento de la gente y su voluntad para no seguir propagando el virus cuando se desplazan irresponsablemente.
“Todos esperamos tener un número de vacunas eficaces que puedan evitar que la gente se contagie”, comentó.
“Debemos contener las nuevas olas. Se deben hacer test, aislar y tratar a los enfermos y buscar aislar a sus contactos. Pero también se debe informar para que las poblaciones sigan respetando los gestos de distanciamiento y así romper las cadenas de transmisión”, manifestó el representante de la OMS.
Asimismo, Adhanom Ghebreyesus exhortó a los gobiernos a realizar todo lo que esté en sus manos para seguir tratando de mitigar los impactos del COVID-19 en la sociedad.
“El mensaje a la gente y los gobiernos es: hagan todo esto. Y continúen cuando (el virus) esté bajo control. Varios países que parecían haber superado lo más duro, ahora conocen nuevas oleadas”, expresó el mandatario.
DATO
A la fecha, el coronavirus COVID-19 le ha costado la vista a más de 650 mil personas en todo el planeta desde que inició la propagación del virus en diciembre del 2019, asimismo, ya se conoce que más de 18 millones de personas se han contagiado de esta enfermedad.
La noticia alentadora es que son más 10,5 millones de personas recuperadas del coronavirus y aún, se sigue esperando la vacuna contra este mortal virus.
Cuando iniciaron las investigaciones, varios grupos de científicos coincidieron en que el nuevo coronavirus se originó en un murciélago, pero que antes de ser transmitido al ser humano pasó por otro animal.










