El expresidente Donald Trump lanzó un ultimátum a 17 de las principales farmacéuticas del mundo, exigiendo una reducción en los precios de los medicamentos vendidos en Estados Unidos en un plazo de 60 días. La medida, anunciada por su administración, busca equilibrar los costos que enfrentan los ciudadanos estadounidenses en comparación con los de otros países desarrollados, donde los precios son hasta tres veces menores.
Entre las compañías mencionadas se encuentran gigantes como Pfizer, Johnson & Johnson, AstraZeneca, Merck, GSK y Sanofi. Trump ha indicado que su administración utilizará “todas las herramientas disponibles” para forzar esta reducción y advirtió que, de no cumplirse el plazo, tomará acciones legales contra las empresas que no ofrezcan precios accesibles para la población.
La medida también contempla una estrategia para que estas farmacéuticas aumenten el precio de sus productos en mercados internacionales. Según el gobierno de Trump, los ingresos adicionales generados en el extranjero deberán reinvertirse en reducir el costo para los ciudadanos estadounidenses. El objetivo es que los precios de medicamentos en EE. UU. se igualen con los del resto del mundo desarrollado.
Trump ha subrayado que esta política también se aplicará a los programas federales de salud Medicare y Medicaid. Medicare cubre a personas mayores de 65 años o con ciertas discapacidades, mientras que Medicaid atiende a ciudadanos con bajos ingresos. El presidente exigió que se apliquen precios de “Nación Más Favorecida”, es decir, los más bajos disponibles internacionalmente, para todos los medicamentos incluidos en estos programas.
Con esta nueva ofensiva contra la industria farmacéutica, Donald Trump busca consolidar una de sus promesas políticas más reiteradas: reducir el costo de los medicamentos para los estadounidenses. La respuesta de las farmacéuticas aún no ha sido oficializada, pero se espera una fuerte resistencia frente a una medida que podría impactar considerablemente sus ingresos globales.









