Una grave crisis de seguridad se vive en Colombia tras la retención de 57 militares por parte de civiles presuntamente manipulados por el grupo guerrillero Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC. El hecho ocurrió entre el sábado 21 y domingo 22 de junio en el Cañón del Micay, una zona estratégica del departamento de Cauca, al suroeste del país, conocida por su fuerte presencia del narcotráfico.
Según informó el Ejército Nacional de Colombia, los incidentes ocurrieron en los municipios de El Tambo y El Plateado, donde un pelotón fue interceptado durante una operación de control territorial. Posteriormente, otro grupo de militares fue rodeado por unas 200 personas que habrían sido constreñidas por miembros del grupo armado residual Carlos Patiño, vinculado al EMC. En total, cuatro suboficiales y 53 soldados profesionales permanecen retenidos en contra de su voluntad.
El general Alberto Mejía, en un mensaje en video, calificó la situación como un “secuestro”, señalando que los guerrilleros estarían “infiltrados entre la población civil” para impedir el avance de las fuerzas militares. La Tercera División del Ejército calificó estos actos como violaciones graves a los derechos fundamentales, y los catalogó como delitos de secuestro simple, concierto para delinquir, violencia contra servidor público, y obstrucción a la función pública.
Esta modalidad de retención no es nueva en la zona. En marzo pasado, 29 uniformados también fueron retenidos bajo circunstancias similares y liberados tras negociaciones con organismos humanitarios. La zona del Cañón del Micay es considerada un enclave clave para la producción y tráfico de cocaína, lo que la convierte en escenario frecuente de confrontaciones armadas entre el Estado y grupos ilegales.
El presidente Gustavo Petro ha intentado recuperar el control del área mediante operativos y diálogos de paz, pero el proceso enfrenta obstáculos. El líder del EMC, alias “Iván Mordisco”, abandonó las negociaciones, aumentando la tensión y la incertidumbre en la región. Mientras tanto, el Ejército mantiene su presencia en la zona y realiza gestiones para asegurar el regreso seguro de los militares secuestrados.









